La rutina de regreso a casa se transformó en una situación límite para una estudiante que denunció haber sido atacada con una sustancia mientras aguardaba el colectivo en la zona de la estación de Merlo.
Según reconstruyó la propia joven, todo comenzó cuando, tras salir de cursar, se dirigió a la parada habitual. Ante la demora del servicio que solía tomar, optó por una alternativa que también la dejaba cerca de su domicilio. Fue en ese contexto donde una mujer de edad avanzada se le acercó con una consulta aparentemente inofensiva sobre el recorrido. La interacción, breve pero insistente, incluyó varios roces en uno de sus brazos, una situación que en ese momento no le generó alarma.

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El cuadro cambió de forma abrupta ya dentro del colectivo. A los pocos minutos de haber subido, empezó a experimentar una pérdida de sensibilidad en el brazo y dificultades para respirar con normalidad. La secuencia se agravó mientras avanzaba el trayecto: visión borrosa, temblores y una sensación general de desorientación que le impedía reaccionar con claridad.
En medio de ese estado, advirtió la presencia de la mujer que la había abordado inicialmente, ahora acompañada por otra persona de características similares. Ambas se ubicaron cerca suyo, incrementando la tensión de una escena que la joven apenas pudo procesar. Con esfuerzo, alcanzó a enviar un mensaje incompleto a su madre antes de perder prácticamente el control de sus movimientos.
El tramo final del viaje permanece difuso en su memoria. Sin poder reconstruir con precisión cómo descendió ni cómo llegó, logró ingresar a su vivienda por sus propios medios. Fue su madre quien la encontró con signos evidentes de compromiso neurológico: dificultad para hablar, adormecimiento facial y una marcada inflamación en una de sus manos.
De inmediato, fue trasladada a un centro de salud de la zona, donde quedó en observación. Los profesionales que la asistieron detectaron síntomas compatibles con la administración de alguna sustancia externa y, tras examinarla, identificaron una pequeña lesión punzante en uno de sus brazos, lo que reforzó la hipótesis de un ataque mediante inyección.
Luego de recibir tratamiento para revertir el cuadro, la joven logró estabilizarse. Con el acompañamiento de su familia, formalizó la denuncia para que se investigue lo ocurrido y se determine la responsabilidad de las personas involucradas.

