El reconocido actor Gerardo Romano vivió momentos de auténtico terror cuando un llamado inesperado lo convenció de que su hija estaba detenida en Uruguay tras un violento episodio. Durante largos minutos creyó que debía suspender su trabajo en Mar del Plata y viajar de urgencia para ayudarla, sin imaginar que todo era parte de una elaborada estafa.
Todo comenzó cuando un hombre se comunicó con el actor y se presentó como policía. Del otro lado de la línea le aseguró que Rita, su hija de 21 años que reside en Montevideo, había sido asaltada, brutalmente golpeada y trasladada a una comisaría. El supuesto agente relató que, en medio del hecho, uno de los delincuentes había muerto tras recibir un disparo, por lo que la joven había quedado involucrada en la investigación.
La historia fue tan detallada que Romano no dudó ni un segundo. Durante más de veinte minutos escuchó el dramático relato mientras intentaba entender qué había pasado y cómo ayudar a su hija. Según le explicaban, la joven quedaría detenida durante 40 días mientras se realizaban pericias, a menos que se pagara una fianza de 55 mil dólares por tratarse de una extranjera.
La presión emocional aumentó cuando, en medio de la llamada, le pasaron a una mujer que simulaba ser su hija. Entre llantos y frases entrecortadas, la supuesta Rita apenas podía hablar, lo que terminó de convencer al actor de que la pesadilla era real.
Gerardo Romano ya es el mejor “puteador” de la escena nacional
Desesperado, Romano comenzó a mover todo para resolver la situación. Incluso pensó en suspender la función de la obra teatral El Secreto en Mar del Plata para viajar de inmediato a Uruguay, mientras trataba de contactar abogados y conseguir el dinero que, según le decían, podía liberar a su hija.
Sin embargo, el dramático escenario se derrumbó en cuestión de minutos. Cuando habló con la madre de la joven, recibió una noticia que lo dejó atónito: Rita no estaba detenida ni había sufrido ningún ataque. En realidad, estaba tranquilamente en la playa con una amiga.
El actor pasó así de creer que su hija estaba golpeada, presa y envuelta en un homicidio, a descubrir que todo había sido un engaño cuidadosamente armado para sacarle dinero.
Aún impactado por lo ocurrido, Romano admitió que el nivel de actuación de los estafadores lo dejó sorprendido. Según explicó, la puesta en escena fue tan convincente que logró hacerlo dudar de todo, incluso siendo un profesional de la interpretación acostumbrado a detectar actuaciones.
La pesadilla duró poco más de media hora, pero fue suficiente para sumergirlo en una angustia extrema.

