El 7 de junio de 1926, Antoni Gaudí salía a pie hacia la iglesia de San Felipe Neri, como hacía cada día, cuando fue atropellado por un tranvía. Nadie lo reconoció. Murió tres días después en un hospicio, confundido con un mendigo. El 10 de junio de 2026, exactamente cien años más tarde, el Papa León XIV bendijo en su nombre la Torre de Jesucristo y el rostro del arquitecto fue dibujado en el cielo de Barcelona por cientos de drones.
La Torre de Jesucristo alcanza los 172,5 metros de altura y convierte a la Sagrada Familia en la iglesia más alta del mundo. La cruz que la corona mide 17 metros de alto y 13 de ancho, pesa más de 12 toneladas y está recubierta por 15.000 piezas de cerámica de siete tonos de blanco, fabricadas en Granollers siguiendo la técnica del trencadís, característica de Gaudí.
Una ceremonia histórica para recordar a Gaudí
El acto estuvo presidido por que celebró una misa especial con motivo del centenario de la muerte de Antoni Gaudí y bendijo la nueva Torre de Jesucristo. A la misa asistieron los Reyes de España, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, además de representantes eclesiásticos y autoridades europeas.
Unas 120.000 personas siguieron el recorrido del pontífice en papamóvil por el centro de Barcelona y otras 9.000 participaron en la misa dentro y fuera de la basílica. Antes de bendecir la torre desde la fachada del Nacimiento, León XIV hizo un llamamiento a la paz: “No podemos creer en Jesús y promover la guerra”.
Drones, luces y un homenaje inolvidable en Barcelona
El espectáculo de luz, de más de ocho minutos, iluminó el templo por dentro y por fuera. Mientras el público aplaudía, la cara de Gaudí giró mirando hacia la cruz que corona el pináculo antes de desaparecer en el cielo oscuro de la noche barcelonesa y dar paso a una frase del arquitecto escrita en catalán: “Primero el amor, después la técnica”.
La ceremonia culminó con fuegos artificiales y una ovación de los miles de asistentes congregados frente al templo.
La Sagrada Familia, un sueño de 144 años
La Sagrada Familia lleva 144 años en construcción. Gaudí siempre decía que su cliente no tenía prisa. Anoche, por primera vez, la obra más ambiciosa de la arquitectura moderna se encendió entera, completando una imagen que el arquitecto imaginó hace más de un siglo y que hoy se convirtió en uno de los grandes símbolos de la fe y la arquitectura mundial.

