Lo que debió ser una fiesta, en un atiborrado estadio Centenario, terminó en un escándalo luego de que la segunda semifinal de la Primera Nacional por un lugar en el partido definitorio por el ascenso entre Quilmes y Ferro se defina por un penal inexistente cobrado por Nicolás Lamolina a 15 minutos del final a favor de los locales.
Federico Anselmo cambio por gol la falta y sentenció el resultado final pero lejos de haber recibido una falta por parte del arquero Marcelo Miño fue el propio atacante – que había ingresado desde el banco – quien golpeó al guardametas de Ferro. El árbitro no dudó en cobrar la falta y el escándalo se fue trasladando de a poco a las tribunas (por la ansiedad) y a los jugadores (por tamaña injusticia). Los jugadores de locales debieron pedirle a los hinchas que bajen del alambrado mientras que al cierre hubo un pequeña gresca entre protagonistas que, gracias a la intervención sensata de allegados, no pasó a mayores.
De esta forma los arbitrajes y las especulaciones sobre los contextos vuelven a empañar un partido de ascenso, en una categoría que verá como el equipo de los Tapia jugará por ascender a la Primera División del Fútbol argentino ya que Barracas dio cuenta fácilmente de Almirante Brown por 3 a 2 con goles de Gonzalo Paz, Bruno Cabrera y Lucas Colitto, tras igualar en cero en el partido de ida.
Pese al resultado final el “Guapo” (que no fue televisado por la señal de cable convencional, como sí lo fue Quilmes – Ferro) estuvo tres goles arriba y el descuento del mirasol llegó sobre el final del partido. El partido por el ascenso a la Primera División, para dirimir quien acompañará a Tigre en el próximo torneo de la Liga Profesional se jugará el próximo martes a las 21 horas aún con horario a confirmar.


