Gimnasia atraviesa un momento que invita a ilusionarse. La victoria frente a Sarmiento no solamente le permitió seguir firme en la pelea por su zona, sino que también reforzó un objetivo que empieza a tomar forma con cada fecha: volver a jugar una copa internacional. El Lobo suma 25 puntos, es líder de su grupo y tiene prácticamente asegurada su clasificación a los playoffs. Pero la ambición va más allá y los números empiezan a alimentar una expectativa que hace tiempo no se instalaba con tanta fuerza en el mundo tripero.

La tabla anual es otra de las grandes razones para mirar el futuro con optimismo. Gimnasia quedó a tres puntos de Boca, que encabeza la clasificación con 54 unidades, y se mantiene en la pelea por los puestos que pueden abrirle la puerta a la Copa Libertadores. Es un desafío complejo, porque hay varios equipos involucrados y cada partido puede modificar el escenario, pero la posibilidad todavía existe. En el Bosque, la ilusión no se negocia: el equipo quiere seguir sumando y llegar al tramo decisivo con chances concretas de dar otro salto.
La Copa Sudamericana, mientras tanto, aparece como el horizonte más cercano. Gimnasia le sacó seis puntos de ventaja a Estudiantes, cuando quedan nueve en juego, y quedó muy bien perfilado en la pelea por la clasificación internacional. Aunque todavía debe completar el trabajo y esperar los resultados de sus competidores, el panorama empieza a jugar a favor del equipo albiazul. Después de temporadas en las que el objetivo principal estuvo puesto en sostenerse y recuperar terreno, la posibilidad de volver a cruzar las fronteras del fútbol argentino empieza a sentirse cada vez más real.

El mérito también está en haber llegado a esta instancia con protagonismo en el campeonato. Gimnasia no solamente mira la tabla anual: es puntero de su zona, está cerca de asegurar su lugar en los playoffs y encontró motivos para creer en lo que puede construir en el cierre del torneo. La victoria ante Sarmiento le dio otro impulso a un equipo que sabe que todavía tiene obligaciones por delante, pero que ya puede empezar a mirar más allá de la próxima fecha.
Gimnasia quiere volver al mapa internacional. La Libertadores representa hoy el sueño más ambicioso, una posibilidad que exige una combinación de resultados propios y ajenos. La Sudamericana, en cambio, asoma como una meta mucho más cercana. Con seis puntos todavía en disputa, el Lobo tiene la oportunidad de cerrar una campaña que lo devuelva a una competencia continental y le permita recuperar un lugar que su gente quiere volver a ocupar. El camino no está terminado, pero la ilusión tripera ya está en marcha.


