No es una fecha más. No para Estudiantes. Porque el 16 de marzo es el día en el que nació una celebridad: Carlos Salvador Bilardo cumplió este lunes 88 años. Y las redes sociales se cargaron de afecto hacia el Doctor.
Porque hablar del Narigón es referirse al corazón identitario de Estudiantes. Bilardo es una figura central en la historia de Estudiantes y también del fútbol argentino. Un discípulo de otro símbolo, Osvaldo Zubeldía, en aquel equipo que marcó una era a fines de los años 60: tricampeón de América, campeón del mundo en 1968, luego forjó su propio camino como entrenador, dejando su sello tanto en el Pincha como en la Selección Argentina, a la que condujo a la conquista del Mundial de México 1986.

Como futbolista, el Doctor llegó a Estudiantes en 1965, tras sus pasos por San Lorenzo. Permaneció seis temporadas en el club, hasta su retiro en 1970. Durante ese período disputó 213 partidos, convirtió 13 goles y fue parte de una de las etapas más gloriosas de la institución, con la obtención de seis títulos: un campeonato local y cinco títulos internacionales.
Ya como entrenador, Bilardo tuvo cuatro ciclos en Estudiantes: el primero en 1971 (logró un sprint de 19 puntos sobre 24 disputados para evitar el descenso), el segundo entre 1973 y 1976 (fue subcampeón invicto, a un punto de River), el tercero en 1982 —cuando fue campeón del Metropolitano— y el cuarto entre 2003 y 2004. En total dirigió 305 partidos, con un saldo de 137 triunfos, 97 empates y 71 derrotas, lo que representa una efectividad del 59,13%.
En noviembre de 2019, Bilardo quedó para siempre dentro de UNO: se descubrió su estatua a un costado del campo de juego del estadio Jorge Luis Hirschi, sobre el lateral de la platea 115. Protegida por un acrílico para evitar su degradación, el monumento a Bilardo allí está. Como su legado eterno en Estudiantes.


