Demoró 40 partidos. Se hizo largo para Renzo Giampaoli. Aunque el zaguero se afianzó, con matices, en la titularidad en Gimnasia, un aspecto de su juego que sí había podido potenciar en Defensor Sporting y Quilmes: el gol.
Giampaoli pudo mandar a la red el segundo gol de GELP frente a Acassuso y se mostró feliz por haberse quitado esa espina con la camiseta del Lobo. “Desde el año pasado los chicos me volvían loco. Por suerte entró, esperemos que se abra el arco”, reveló el central de 26 años.
Giampa reconoció que en el gol “creo que cabeceo mal, la agarro medio con el parietal… Pero me quedó el rebote y la pudimos empujar”, aunque celebró esa primera conquista, la séptima de su carrera: ya había metido tres en Uruguay y otros tres en 24 partidos disputados en Quilmes.
Este grito se dio, por caso, en un contexto en el que estuvo en duda. ¿El motivo? “Vengo arrastrando un dolor en uno de los tendones de Aquiles, me pisaron en el partido pasado pero tenía muchas ganas de jugar. Por suerte nos fue muy bien”, celebró RG. Marcando, además, cuáles son los objetivos.
“Pensando en meternos entre los ocho”, recalcó Giampaoli, indicando que hay que ir “paso a paso” luego de la cuarta victoria consecutiva del equipo que dirige interinamente el Pata Pereyra.

