Guido Carrillo fue una de las voces de Estudiantes después del 1-1 ante Corinthians en UNO y no esquivó ninguno de los temas calientes que dejó el partido. Para el delantero, el encuentro se terminó jugando más de lo que se pudo jugar y quedó marcado por la fricción, las interrupciones y un arbitraje que, a su entender, no logró controlar la situación.
“Se luchó más que se jugó. Ellos propusieron un juego de fricción, el árbitro no ayudó y se tornó un poco pastoso”, explicó Carrillo al analizar una noche en la que el Pincha comenzó ganando con el gol de Alexis Castro, pero no pudo sostener la ventaja y terminó igualando 1-1 ante el conjunto brasileño.
El atacante fue todavía más contundente al referirse al uruguayo Esteban Ostojich, quien fue protagonista de varias discusiones durante el partido. “Al árbitro se le fue el partido de las manos”, sostuvo Carrillo, aunque inmediatamente intentó correr el foco de la polémica: “Hay cosas que no pasan por nosotros”.
La frase final del delantero fue, justamente, la que dejó una luz de esperanza de cara a lo que viene. “Hay que apuntar allá”, remarcó, en referencia a la revancha que Estudiantes disputará el próximo miércoles en la Neo Química Arena, donde deberá conseguir un resultado que le permita meterse entre los cuatro mejores de América. La serie está abierta después del empate en La Plata y, en caso de una nueva igualdad, la clasificación se definirá por penales.

Más allá del resultado, Carrillo dejó claro que el Pincha deberá estar a la altura de un escenario diferente, con Corinthians respaldado por su gente. “Los equipos son así, hay que estar a la altura”, había señalado el delantero, entendiendo que la intensidad y el roce forman parte de una serie de cuartos de final de Libertadores.
Estudiantes no pudo hacer valer completamente su localía y ahora deberá ir a buscar la clasificación a Brasil. Pero en el mensaje de Guido Carrillo apareció algo más importante que el fastidio por el arbitraje: la convicción de que la historia todavía está abierta y que el Pincha tiene una última batalla por dar en San Pablo.

