Gimnasia pegó en los momentos justos y se llevó un triunfazo de Junín. Por lo hecho en la primera mitad, fue merecedor del triunfo, aunque en el complemento se quedó y hasta pudo quedarse con las manos vacías. Tres puntos claves que lo dejan con vida en la Zona B y que lo ilusionan con los playoffs.
El Lobo hizo todo bien en los primeros 45 minutos del encuentro. Se adueñó del partido, manejó los tiempos y dominó ampliamente la Verde, siendo el equipo que más y mejor atacó. Tuvo más posesión y generó al menos cuatro jugadas claras de gol, encontrando en el arquero Burrai a una muralla inquebrantable.
Por ello, recién sobre el final de la primera mitad y a través de una jugada perfectamente ejecutada, logró romper el cero. Centro preciso de Barros Schelotto y dos cabezazos dentro del área, primero de Steimbach y finalmente de Auzmendi, quien convirtió su segundo gol en el club.
El Lobo consiguió abrir el marcador en el momento justo y se fue al descanso con una ventaja más que merecida, que incluso podría haber sido mayor. Un primer tiempo donde mostró ambición, empuje y mucho jugo, con un mediocampo muy protagonista y una mentalidad ofensiva notable, evidenciada en la constante presión y en la cantidad de gente que metió en el área.

Sin embargo, todo ello, todo lo positivo que generó el equipo del Pata Pereyra y que momentáneamente ilusionó a los hinchas, se derrumbó en solo cinco minutos del complemento. Gimnasia salió a jugar el segundo tiempo muy pasivo, no reaccionó a las modificaciones ofensivas que dispuso Sava y rápidamente sacó del medio.
Por supuesto, el tripero sintió el impacto durante algunos minutos y fue superado por el local, incluso poniendo en riesgo el empate. Luego volvió a hacer pie e intentó buscar nuevamente la ventaja, aunque sin la misma actitud ni precisión que lo caracterizó durante el inicio del encuentro.
Una vez más, Gimnasia volvió a ser dos equipos en uno, pero esta vez con un desenlace diferente. Hizo méritos en el primer tiempo, se quedó mucho en el complemento, pero se llevó los tres puntos gracias a un golazo agónico de Franco Torres, quien ingresó por el Chelo a 13 minutos del final y facturó.
Un triunfo vital que le da esperanzas en la Zona B del campeonato y con el que cortó una racha de tres derrotas consecutivas. Desde la salida de Zaniratto, el Lobo consiguió dos triunfos claves con el Pata Pereyra al frente del equipo. Uno para seguir compitiendo en la Copa Argentina y otro para reencaminar su andar en el torneo Apertura y soñar con los playoffs.

