Esa máxima atada a la estadística de que Sarmiento no había podido ni siquiera sumar un punto cada vez que había comenzado perdiendo un partido parecía esfumarse en el archivo. En Junín, el 1-1 parecía estancado. Hasta que una jugada inteligente, a pura astucia y presión, consiguió que se respetaran las normas prestablecidas. Porque el Kiwi, en efecto, no ganó. Porque Gimnasia sí lo hizo, extendiendo su invicto con otra victoria en el Eva Perón a través de un golazo de Franco Torres.
Cuando el trámite pisando el descuento ya era de palo y palo, con la fibra muscular que quedaba haciendo el máximo esfuerzo, fue que Alexis Steimbach leyó perfecto una acción de contragolpe de Sarmiento, la desactivó y gestó el 2-1: el Ruso salió rápido al piso a anticipar un pase de Pablo Magnín para Yair Arismendi, recuperó y la pasó para Torres.
La definición de Torres
Franco Torres, quien había ingresado en el segundo tiempo, cerró la maniobra con inteligencia. Nunca dio indicios de qué iba a hacer, amagó con una diagonal para cruzar el remate, confundió al defensor de Sarmiento que pareció ir a buscar el tiro y remató al primer poste del arquero Javier Burrai, quien quedó tapado por el zaguero y no llegó a reaccionar para evitar el gol.
Fue el segundo gol de Franco Torres en el campeonato, y con un sabor especial. Porque se dio en el epílogo. Porque le permitió a Gimnasia sumar su segunda victoria consecutiva (la anterior, el 4-1 a Camioneros por la Copa Argentina) tras la salida de Fernando Zaniratto y con Ariel Pereyra en el banco. Y porque así se mantiene a tiro de la zona de playoff, a un punto de Racing aunque con un gol average (-4) que deberá corregir a tiempo.

