Gimnasia fue dos equipos. Uno en el primero tiempo y otro completamente distinto en el complemento. En los primeros 45 minutos el Lobo se mostró ordenado, pero le faltó desequilibrio. Estuvo muy estático y no encontró un jugador que lograse cambiar el ritmo y la velocidad del juego.
Tuvo criterio, aunque no fue profundo, y, antes del entretiempo, cometió errores graves en la salida que pudo pagar muy caro. Aspecto a revisar con urgencia. Por su parte, el Granate ganó la tenencia de la pelota, se hizo cargo de la iniciativa, pero fue muy predecible y no incomodó al Lobo, salvo por aquel mano a mano de Salvio que atajó muy bien Insfrán.
Para el complemento el equipo hizo un cambio de chip notable y fue más parecido a aquel que se llevó puesto a Godoy Cruz en el Bosque. Aunque el envión no le duró demasiado y terminó sufriendo para sostener el empate. El Lobo tuvo entre 15 y 20 minutos de superioridad en donde pudo abrir el marcador, sobre todo en los pies de Castillo que de manera increíble no pudo definir tras eludir al arquero Losada.

Luego, con los cambios que dispuso Pellegrino, el local logró hacer pie y revirtió la situación, creciendo tanto en juego como en llegadas. Allí es donde comenzó a surgir la figura del Mono Insfrán con enormes atajadas para ayudar al equipo a aguantar el 0-0.
No le salieron las cosas como ante el Tomba y dejó entrever la falta de un jugador en el plantel que rompa con el esquema y que proponga algo distinto. Aún así, fue pragmático, ordenado, y tuvo su momento en el partido para romper el cero. Esta vez, no estuvo fino en esa faceta y, en el estreno de Diego Flores en el banco, selló un empate de visitante que no le cae tan mal.
Gimnasia volvió a sumar, su primer punto en condición de visitante, y mostró ser un equipo más entero respecto al que inició el campeonato. Un equipo que no se va a dejar ganar con facilidad y que en ataque sabe generar peligro. Flores y el Lobo tienen con que…
La síntesis de Lanús vs. Gimnasia



