Buscando un hogar
La historia de cómo el Lobo llegó al Bosque no puede explicarse sin ver los inicios del club en el deporte más popular del país. Fundado en 1887, fue recién en 1901 que la institución abriría paso al fútbol, utilizando un espacio cedido en la Plaza de Juegos Atléticos donde estuvo hasta 1905, año en el que, después de afiliarse a la vieja AFA, por distintas circunstancias se alejó de la disciplina. Esa pausa se mantendría hasta 1915, cuando retornó a la práctica en terrenos del ferrocarril situados en 13 y 71.
no dejes de leer
A partir de aquel momento, la dirigencia del Tripero se daría a la tarea de construir su propia cancha en un predio del Bosque platense, más precisamente en 60 y 118. El 22 de marzo de 1923 se trazaron las medidas de un campo de juego y se iniciaron las obras que, al cabo de un año, culminarían con la inauguración de su estadio el 26 de abril de 1924.
El estreno y la inauguración oficial
El primer partido en el flamante estadio de Gimnasia enfrentaría al Lobo ante Estudiantil Porteño con victoria local por 3-0. Sin embargo, la ceremonia inaugural oficial se concretaría el 19 de noviembre, coincidiendo con el aniversario de la ciudad, en un encuentro amistoso ante Peñarol de Montevideo con un anecdótico triunfo tripero por 1-0.
Fue años más tarde que se daría homenaje a Juan Carmelo Zerillo, presidente del club entre 1929-1932, poniéndole su nombre al estadio. El predio además cuenta con pileta olímpica, canchas de tenis y un sector de esparcimiento, todo rodeado por el verde del Bosque. Ya son cerca de 100 años de uno de los motivos de orgullo del hincha tripero, que lo ha defendido en múltiples ocasiones y del que nunca se quiere ir.