Es tan cierto que Estudiantes omitió seguir su propio manual de estilo en el 0-1 al marcar mal un lateral como que arrancó el segundo tiempo demostrando que el lujo y el talento voraz el campeón del Clausura no lo ha perdido: en 12 segundos, Fabricio Pérez coronó una jugada colectiva que incluyó ¡seis toques! ante la atónita mirada de los jugadores de Independiente.
Sí: un pase cada dos segundos dio el equipo de Eduardo Domínguez. Santiago Ascacibar tocó para atrás al sacar del medio para ubicar a Leandro González Pirez. El central alzó la vista y buscó largo a Guido Carrillo con un pase que cayó justo en la cabeza del #9, quien se impuso en la dividida. El goleador le dejó el balón al Rusito, quien halló cerca a Cristian Medina. Y el playmaker hizo el resto.
Porque el creativo metió un pase impecable a espaldas de los marcadores centrales de Independiente para dejar mano a mano a Pérez. El pibe, con muchísimo temple, encaró a Rodrigo Rey y definió bárbaro para poner el 1-1 cuando el cronómetro sólo marcaban 12 segundos. Tic, tac, gol.
Para Pérez fue especial, claro. Porque se trató de su tercer gol en Primera en su 26ª participación en la élite (venía de jugar 11 minutos contra Ituzaingó en el 4-0 por Copa Argentina). Titular por la banda izquierda del tridente ofensivo que Domínguez armó en el medio, el pibe aprovechó su chance. Y sin tiempo que perder.

