Hay golpes que duelen por la lesión y otros que duelen todavía más por el momento en que llegan. Tomás Aranda recibió uno de esos. El 10 de Boca sufrió una fractura de peroné durante el entrenamiento de este miércoles en Ezeiza, deberá ser intervenido quirúrgicamente y tendrá por delante una recuperación estimada en alrededor de cinco meses. Así, una de las apariciones más interesantes del Xeneize y del fútbol argentino en este 2026 deberá despedirse de las canchas por lo que queda de la temporada.
La noticia es especialmente dura porque Aranda venía atravesando el año más importante de su carrera. Con apenas 19 años, el mediapunta se había ganado un lugar en el equipo y había dejado de ser simplemente una promesa de las Inferiores para convertirse en una realidad de Primera. Su crecimiento había sido vertiginoso, al punto de haberse convertido, después de Leandro Paredes, en el mejor jugador del equipo del Vasco Arruabarrena.

Y hay una particularidad que hace todavía más especial su historia con la ciudad: Aranda debutó en Primera justamente en La Plata, en UNO. Fue el 28 de enero, por la segunda fecha del campeonato, cuando Claudio Ubeda lo mandó a la cancha en el segundo tiempo. Boca perdía 2-0 ante Estudiantes y el ingreso del pibe fue uno de los factores que le permitió al equipo cambiar la cara y acercarse en el marcador, aunque finalmente terminó cayendo 2-1.
Aquella noche en UNO significó el comienzo de todo. Aranda entró sin que nadie pudiera imaginar que, apenas unos meses después, se convertiría en una de las caras jóvenes del Boca de 2026. De aquel estreno ante el Pincha a ganarse un lugar entre los mayores hubo actuaciones, confianza y goles que aceleraron un proceso que parecía destinado a seguir creciendo. Incluso, llegó a debutar en la Selección Mayor, en uno de los amistisos previos al Mundial, compartiendo entrenamientos con Messi.

Ahora, sin embargo, el fútbol le pone un freno abrupto. La fractura de peroné requiere cirugía y una rehabilitación extensa, con estimaciones que ubican su regreso recién dentro de varios meses.
El año que había comenzado con un debut en La Plata y que prometía ser el de su consolidación en Primera terminó antes de tiempo. Para Aranda, queda por delante una recuperación larga. Para Boca, la obligación de esperar a uno de sus jóvenes proyectos más importantes. Y para el pibe, el recuerdo de aquella primera noche en UNO: el lugar donde empezó su historia en Primera y donde, sin saberlo, comenzaba un 2026 que ahora deberá cerrar desde afuera.

