Miguel Monsalve será nuevo refuerzo de Estudiantes, pero detrás de la llegada del volante colombiano hay una historia reciente que merece ser contada. El futbolista de 22 años viene de atravesar un 2026 irregular en Gremio, con lesiones que lo tuvieron mucho tiempo afuera, una fuerte pérdida de protagonismo y, en las últimas semanas, un conflicto que terminó con el jugador apartado del plantel profesional.
La primera señal de alerta está en sus antecedentes físicos. Durante la temporada 2025/26, Monsalve estuvo 211 días fuera de las canchas producto de tres lesiones y se perdió 33 partidos. En ese período sufrió problemas musculares, una lesión de pierna y una lesión de hombro. La temporada anterior también había tenido un inconveniente muscular que lo mantuvo 53 días inactivo y le hizo perderse otros cuatro encuentros.

Su último partido fue el 23 de julio, en la derrota de Gremio ante Bolívar en La Paz por la Copa Sudamericana. Aquella noche ingresó en el segundo tiempo y disputó apenas 30 minutos. Desde entonces, no volvió a ser convocado y lleva más de un mes sin jugar, una situación que Estudiantes deberá tener en cuenta a la hora de planificar su puesta a punto.
Un jugador con varios inconvenientes
Pero el problema no fue solamente físico. En los últimos días, Gremio decidió apartarlo del plantel principal y enviarlo a entrenarse en el centro de formación de Eldorado do Sul, argumentando cuestiones técnicas y de composición del grupo. Detrás de la determinación aparece también el futuro del colombiano: según la prensa brasileña, el entrenador Luís Castro no lo tendría entre sus prioridades y el club busca concretar su transferencia.

En ese contexto surgió otro capítulo llamativo: la intervención pública de su padre, Ramiro Monsalve, quien salió a defender el profesionalismo de su hijo y cuestionó la valoración que recibió en Gremio. “Conozco a mi hijo mejor que nadie, su rutina y cuánto se esfuerza por mejorar”, sostuvo, y detalló que el futbolista cuenta con nutricionista, preparador físico y coach mental, además de realizar trabajos adicionales.
Sin embargo, es un secreto a voces en Porto Alegre que su cercanía con su compatriota Gustavo Cuellar no lo benefició demasiado. Tampoco le jugó a favor querer solo jugar como enganche, algo que terminó por reducir sus chances en un equipo que precisó y mucho de él en un momento complejo del club.

La situación tampoco es menor desde lo futbolístico. Monsalve registra un gol y ninguna asistencia durante 2026 con Gremio y perdió terreno dentro de un plantel en el que había comenzado a tener protagonismo. Incluso, según trascendió en Brasil, habría rechazado algunas propuestas recientes para salir del club, aunque no se conocieron públicamente los equipos que las realizaron.
Así llega Monsalve a Estudiantes: con talento y con la expectativa de convertirse en una pieza importante para Alexander Medina, pero también con la necesidad de recuperar continuidad. El Pincha apuesta por un jugador que en Brasil mostró condiciones, aunque que en el último tiempo estuvo atravesado por lesiones, falta de minutos y una salida conflictiva de Gremio. La otra cara del nuevo refuerzo albirrojo.

