Estudiantes igualó 1 a 1 con Corinthians en UNO por el partido de ida de los cuartos de final de la Copa Libertadores. El equipo de Alexander Medina comenzó ganando casi desde el vestuario con el gol tempranero de Alexis Castro tras un córner desde la izquierda. Sin embargo, en el inicio del complemento Kaio César puso un 1 a 1 que finalmente no se movería más. El cruce estuvo marcado por la intensidad y por un arbitraje del uruguayo Esteban Ostojich que no conformó a ninguna de las partes, independientemente del resultado.
El pito, algo lento para sacar alguna tarjeta para el conjunto brasileño, dejó dudas en varias jugadas, una de las cuales lo tuvo como protagonista a Guido Carrillo. Ya amonestado en la etapa inicial por un agarrón en la previa de un tiro de esquina por una disputa con Gustavo Henrique, el nacido en Magdalena se elevó para pelear una pelota que llegaba desde el aire, lo que terminó en un codazo sobre la frente de Gabriel Paulista. Ostojich sancionó, pero no le mostró una segunda tarjeta que tranquilamente podría haber sido.
Tampoco actuó el VAR, que en esta oportunidad lo tuvo a Antonio García al frente, algo que reclamó airadamente todo el Timao, tanto los que estaban adentro de la cancha como el cuerpo técnico y el banco. La imagen de Paulista, con el tremendo chichón sobre el parietal derecho, acrecentó una queja que no tuvo el final que se esperaba por parte de la visita. Carrillo continuó en cancha y estará en la vuelta que tendrá lugar en cuestión de días en Sao Paulo.
Lo concreto es que Ostojich quedó en el foco de la tormenta tanto desde el lado de los de Fernando Diniz como desde el lado de los de Medina. En esta ocasión, la fortuna en ese sentido parece haber estado en el banco visitante, ya que la roja a Carrillo podría haber aparecido tranquilamente, sacando de la revancha al hombre más importante que tiene el León en materia ofensiva. Respira el goleador, el Cacique y todo el equipo.


