Nicolás Barros Schelotto nuevamente quedó en boca de todos por el golazo que marcó de tiro libre ante Aldosivi y, al igual que cuando le convirtió a Racing el tanto olímpico, su padre Guillermo estuvo en el palco observando la presentación del Lobo.
El apellido Barros Schelotto es sinónimo de Gimnasia y Nicolás lo sabe. El juvenil no sufrió la adaptación de Reserva a Primera y con dos goles en diez partidos jugados, todos de titular, ya demostró ser un proyecto más que interesante, con una técnica envidiable que ya le empezó a rendir sus frutos. Post partido en declaraciones televisivas el volante tripero afirmó: ”Intento hacer un poco de lo que hicieron ellos (los mellizos) lo que me inculcaron de chiquito y dejar la vida por esta camiseta que es la más linda que hay”.
Guillermo, cábala oficial de su hijo
La particularidad de los dos goles convertidos por el juvenil en las primeras fechas del Torneo Apertura, es que además de las similitudes en cuanto a la posición, ambos desde el costado derecho de la cancha y en el arco del Bosque, en los dos encuentros estuvo presente Guillermo.
De esta manera la presencia del Melli en los partidos de su hijo, observando los encuentros desde su palco familiar, se convirtieron en una especie de cábala para Nicolás, que supo convertir y destacarse en ambos partidos utilizando el mítico dorsal número 10.
Guillermo y Gustavo ovacionados en el Bosque
Además de observar el golazo que marcó Nicolás, Guillermo y Gustavo Barros Schelotto, fueron ovacionados durante el entretiempo del partido de Gimnasia ante Aldosivi, ya que junto al ex arquero Lolo Lavallén, fueron homenajeados a 32 años de la obtención de la Copa Centenario, lo que generó un gran aplauso por parte de todos los hinchas presentes en el Bosque.


