La victoria de Gimnasia en Mendoza ante el Lobo de aquella provincia fue tan trabajada como celebrada. El equipo volvió a quedar en deuda desde el juego —el propio Zaniratto reconoció que fueron superados—, pero los tres puntos valieron oro y eso se sintió fuerte puertas adentro.
El gol del Chelo Torres y las intervenciones clave de Insfrán —más un par de travesaños que jugaron a favor— fueron determinantes para que el Lobo consiguiera sus primeros tres puntos como visitante y encare con otra energía una seguidilla brava ante Rosario Central, Argentinos Juniors y Tigre.
Celebración en el aire
La delegación dejó el estadio Malvinas Argentinas cerca de la 1 de la madrugada y partió directo al aeropuerto para regresar a La Plata. Hubo tiempo para una vianda rápida y, enseguida, para desatar el festejo.
Al ritmo de “La Plata siempre fue de Gimnasia”, con melodía de Callejeros, los jugadores armaron el show arriba del avión. El Chelo Torres fue el gran protagonista: con saco, remera y gorra, tiró unos pasos, marcó el ritmo y ofició de director de orquesta mientras sus compañeros lo seguían entre palmas y risas.
Fue un festejo íntimo, de esos que no se ven en la cancha pero que explican la descarga. Porque cuando el juego no convence pero el resultado acompaña, el desahogo se celebra el doble. Y en el aire, rumbo a casa, el Lobo lo disfrutó como si fuera una final.

