El triunfo de Gimnasia en Mendoza dejó tres puntos de oro y varias reflexiones puertas adentro. Tras el 1-0 frente a Gimnasia y Esgrima de Mendoza, Fernando Zaniratto no anduvo con vueltas y, por segundo partido consecutivo, reconoció que su equipo fue superado en varios pasajes del juego. Sin embargo, puso el foco en el resultado y en la capacidad de resistencia del Lobo.
“El rival fue superior pero tenemos el mérito de habernos quedado con el resultado”, aseguró el entrenador en conferencia de prensa, dejando en claro que el análisis no se quedó solo en la alegría por la victoria. La autocrítica volvió a aparecer como ya había sucedido en la fecha anterior, una señal de que el DT no quedó del todo conforme con el rendimiento.
En esa misma línea, profundizó: “Hay muchas cosas que no salieron pero nos aferramos al triunfo y vamos a corregir”. El mensaje fue claro: los tres puntos sirven para trabajar con mayor tranquilidad, aunque el funcionamiento todavía está lejos de lo que pretende el cuerpo técnico.
El dibujo táctico y la respuesta a las críticas
Zaniratto también se tomó un momento para explicar las modificaciones tácticas que implementó en las últimas fechas. “El partido pasado también cambiamos de dibujo, evidentemente muchos no se dieron cuenta. Hoy utilizamos el mismo dibujo que el partido pasado, un 4-3-3 con Nacho tirado por derecha para que pase Steimbach”, detalló, dejando entrever cierta molestia por las lecturas externas.
Además, respondió a quienes lo encasillan en un sistema fijo: “Me tienen encasillado con el 4-2-3-1 porque lo digo y lo sé, es mi dibujo madre, pero lo vamos cambiando y algunos no se dan cuenta”. Así, el DT defendió su flexibilidad y remarcó que el equipo no está atado a un único esquema, aunque el 4-2-3-1 siga siendo su base conceptual.
El Lobo se volvió de Mendoza con una victoria trabajada, sostenida más en la eficacia y el carácter que en el dominio del juego. Y mientras los resultados acompañen, Zaniratto tendrá margen para ajustar piezas y buscar ese funcionamiento que todavía no aparece, pero que empieza a ser una deuda pendiente pese a la sonrisa final.

