Agustín Auzmendi volvió a encontrar el arco, pero esta vez el gol no le alcanzó para llevarse una sonrisa. El delantero de Gimnasia convirtió por tercera vez en los últimos cuatro partidos, prolongó su buen momento y terminó con bronca. Por la sensación de haber dejado pasar una victoria y por el arbitraje de Sebastián Martínez Beligoy, sobre el que descargó su malestar.
“Nos vamos calientes, tendríamos que haber ganado. Sirve para aprender”, señaló el atacante de 29 años. Una definición que resumió el contraste entre su presente individual y el sabor que le dejó el partido: mientras sus números crecen, Auzmendi se quedó pensando en lo que al Lobo le faltó para ganar. Especialmente por lo que, según él, fue por cuestiones meramente arbitrales.
El delantero fue directo al cuestionar la actuación del juez. “Desde que le expulsaron a un jugador por el VAR el árbitro nos fue metiendo en un arco”, sostuvo. Aunque también reconoció una merma en el rendimiento colectivo: “No hicimos un buen segundo tiempo, es cierto”. Su lectura combinó el reclamo por el arbitraje con la autocrítica por lo que hizo Gimnasia después del descanso.
El buen semestre de Auzmendi

Más allá del enojo con Martínez Beligoy, Auzmendi atraviesa un semestre en el que empezó a ganar peso en el ataque y en la red. Aprovechó el espacio que se abrió por la lesión del Chelo Torres en la primera fecha y encontró continuidad goleadora: les convirtió a Argentinos, Tigre y Gimnasia de Mendoza. En esa secuencia de cuatro encuentros, solamente no pudo marcar ante Central.
La racha también pone en perspectiva su recorrido en el club. Lleva cuatro goles en el campeonato, sobre un total de seis en sus 30 partidos con Gimnasia. Es decir, dos tercios de sus tantos con esta camiseta se concentran en el torneo actual, una muestra concreta del salto que dio su aporte ofensivo.
En ese presente también hubo lugar para destacar a Nacho. Auzmendi ponderó su calidad y expresó el placer que significa tenerlo como compañero. Un reconocimiento que, aun en medio de la bronca, puso el foco en uno de los socios con los que cuenta para sostener este momento.
Con contrato hasta el 31 de diciembre, el atacante de 1,80 metro sigue sumando argumentos dentro de la cancha. Los goles ratifican que aprovechó su oportunidad. Esta vez, sin embargo, su balance tuvo más fastidio que celebración: volvió a cumplir frente al arco, pero se fue convencido de que Gimnasia tendría que haberse llevado algo más.


