Hablemos de la palabra “polémica” en todas sus variantes.
“Polémico”, “polémicos”, “polémicas”, en el uso cotidiano de los medios de comunicación.
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Ese adjetivo calificativo colocado por lo general antes del sustantivo en un título de una información, dice mucho más que el resto de los datos que pueda aportar la nota.
Como regla “mnemotécnica” y para nunca olvidarse, la palabra “Polémica” que utiliza cierto periodismo, siempre puede cambiarse por la frase “a nosotros, los editores de este medio, no nos gusta”, ya sea referido a una ley, un decreto, un proyecto, una declaración pública, un comunicado o lo que sea que se detalle a continuación en la información que “pretende” dar el medio y que en realidad lo que desea es cuestionarla.
Hablar de este tema desde un medio de comunicación puede sonar a que un mago cuenta el secreto de un truco de magia, pero cada vez que una noticia utiliza esta treta tramposa, hay que reiterarlo y remarcarlo.
Las noticias no deben ser un mero entretenimiento, ni los periodistas pueden seguir ocupando el rol de prestidigitadores de la información.
Hubo un tiempo en el que un libro nos enseñó a leer al Pato Donald.
Hoy es más interesante decodificar y “aprender a leer” a los medios. Por supuesto que en su gran mayoría son gráficos, pero también se incorporan los zócalos televisivos, los portales de noticias (INFOCIELO no está exento) o los sitios de Internet de radios, canales de televisión o revistas en papel.
Por suerte cada vez son más los lectores que ponen en “crisis” todo lo que llega a sus ojos, pero todavía no los suficientes como para no vernos en la necesidad de recordarlo, subrayarlo, y tratar de explicarlo cada vez que una de estas barbaridades aparece. Es que eso son, BARBARIDADES a las que habría que hacer desaparecer a través del castigo social y por tratar de idiotas a los lectores, intentando disimular como “información” lo que en realidad es opinión.
El diario la Nación publicó ayer “Polémica en Bolivia: indultan a Evo Morales y a otros mil procesados”, lo que debería traducirse como:
“A nosotros, los editores, no nos gusta que en Bolivia indulten a Evo Morales y a otros mil procesados”.
Porque en verdad lo polémico para el periódico de los Mitre/Saguier no es el indulto en sí mismo, sino que suceda en Bolivia y con Evo Morales.
De darse una misma situación en un país gobernado por alguien a quien ideológicamente sienten cercano a los valores (o intereses) que la editorial defiende y promueve, no existiría ninguna polémica en indultar a quienes fueron condenados durante un golpe de estado que se basó en datos provocados “erróneamente” adrede por la OEA de Luis Almagro como para ser internacionalmente justificado, aunque luego, muy tarde, el mismo organismo americano pidiera disculpas por evaluar que había habido un fraude (que no hubo) y que generó una sangrienta masacre en el país hermano de Bolivia.
Lógicamente estos datos no están ni cerca de aparecer en el artículo de La Nación que para justificar su palabra “Polémica” utiliza un tweet del candidato opositor en Bolivia, Carlos Mesa, quien fuera uno de los propulsores del golpe de Estado, y luego el año pasado, perdiera abrumadoramente en los últimos comicios.
Desmalezar la información es un trabajo arduo que tarda en dar sus frutos pero que lentamente va dando beneficios cuando se comienza a vislumbrar que personas comunes, no sobreinformadas ni ligadas a ninguna secta de interpretardores de texto, y que antes tomaban como “Palabra Santa” lo que leían en el diario o lo que “dice la tele”, hoy ya cuestionan y dudan de cuales son los intereses que hay detrás de como se cuenta una noticia.
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