El comienzo de semana dejó una postal tan llamativa como inesperada en el corazón de la zona rural de Pergamino. En un lote situado en las inmediaciones de la Planta de Tratamiento de Residuos, amplias franjas de un cultivo de trigo aparecieron completamente acostadas sobre la tierra, delineando dibujos irregulares que contrastaban de manera radical con el resto de las plantas, las cuales permanecieron firmemente en pie. La disposición geométrica y caprichosa de las marcas despertó la sorpresa de los transeúntes y pobladores locales, quienes rápidamente volcaron su atención sobre el fenómeno que transformó, al menos por unas horas, el paisaje cotidiano de la región.
La ciencia detrás del asombro: el fenómeno del “acame”
Pese a que las primeras impresiones fantaseaban con formaciones de origen misterioso, la respuesta al enigma no tardó en llegar desde el conocimiento técnico del campo. Según la información aportada por La Opinión de Pergamino, el inusual suceso responde a un proceso estrictamente agronómico conocido formalmente como vuelco o acame del trigo. Este cuadro se desencadena cuando los tallos del cereal se doblan de forma abrupta o las plantas pierden por completo su clásica posición vertical, generando ese efecto visual de franjas caídas en medio de sectores intactos.
Clima adverso y vulnerabilidad del suelo
Los especialistas señalan que detrás de este comportamiento físico del cultivo se encuentran factores climáticos rigurosos. Las causas principales del acame suelen radicar en la combinación de ráfagas de viento intensas y precipitaciones copiosas, un escenario que castiga con dureza a las espigas. Cuando el agua satura el terreno, el suelo pierde consistencia y capacidad de soporte, debilitando el anclaje de las raíces. Al quedar expuestas a la fuerza del viento sobre un suelo blando y húmedo, las plantas ceden ante la presión, generando esos característicos patrones irregulares sobre la superficie sembrada.
Impacto productivo y evaluación en terreno
Si bien la imagen genera un fuerte impacto visual y plantea interrogantes sobre el estado de la producción, los técnicos aclaran que este fenómeno no constituye necesariamente una pérdida total para el productor. No obstante, advierten que puede acarrear complicaciones significativas de cara a la cosecha y mermar el rendimiento final del lote.


