La inexplicable interna del peronismo bonaerense escribe por estas horas uno de sus capítulos más inverosímiles: escarceos públicos entre axelistas y massistas a partir de la negativa de estos últimos a habilitar la eliminación de los límites a la reelección de intendentes.
Así quedó expuesto tras una declaración pública del intendente de Ensenada, Mario Secco, quien tildó de “hermoso mamarracho” a Sergio Massa, líder del Frente Renovador. Con su habitual torpeza, Secco —uno de los capitanejos del MDF de Kicillof— dinamitó la única posibilidad de que el massismo hiciera la “vista gorda” frente a un debate en el que tiene postura tomada desde hace tiempo.
El cañonazo ensenadense desató fuego de artillería desde la otra orilla. El enfrentamiento se multiplicó a lo largo de las líneas para terminar de confirmar que es totalmente imposible que la política resuelva ese entuerto.
Las miradas apuntan por estas horas a una salida judicial. En concreto, un pronunciamiento de la Suprema Corte bonaerense para que decrete la inconstitucionalidad de los límites que establece la ley, bajo la premisa de que es proscriptiva. Unos 80 intendentes están alcanzados por las restricciones actuales y la gran mayoría estaría de acuerdo con sacarse de encima ese corset.
La Corte, se sabe, tiene sus propios problemas. Desde hace años sesiona con sólo 3 de sus 7 sillas ocupadas. No tiene quorum, debe emparchar con conjueces para arribar a decisiones trascendentales y eso erosiona la legitimidad de la doctrina legal que emana de sus fallos.
Por lo demás, le caben las generales de la ley. No tiene el presupuesto que necesita para funcionar acorde a la demanda de la ciudadanía y, para colmo, tiene que gestionar ante Economía cada desembolso que requiere porque no tiene autarquía financiera.
Es por eso que parece improbable que el Máximo Tribunal bonaerense resuelva de manera exprés —porque los tiempos electorales apremian— una demanda que ni siquiera se presentó. Los problemas de la política se resuelven con política. Los problemas de la Justicia también.


