La siniestralidad vial dejó al menos 165 víctimas fatales en la provincia de Buenos Aires entre junio y agosto de 2026, según un relevamiento del Observatorio de Datos Estratégicos (ODE). El informe contabilizó un promedio de casi dos fallecimientos por día y advirtió que las rutas nacionales y provinciales concentraron más del 60% de las muertes.
De acuerdo con los datos recopilados por el organismo, julio fue el mes más trágico del período, con 63 víctimas fatales, seguido por agosto, con 53, y junio, con 49. Si bien el último mes mostró una reducción del 15,9% respecto del pico registrado en julio, la cantidad de fallecimientos se mantuvo por encima de la de junio, con un incremento del 8,2%.
El análisis también permitió identificar los escenarios de mayor riesgo. Durante los tres meses relevados, las rutas nacionales acumularon 57 muertes y las provinciales otras 46. De esta manera, los corredores interurbanos concentraron 103 de los 165 fallecimientos, equivalentes al 62,4% del total. En calles, avenidas y otras vías se registraron las 62 víctimas restantes.
Automóviles y motos, los vehículos más involucrados
En cuanto a los usuarios viales, los ocupantes de automóviles encabezaron las estadísticas del trimestre, con 87 víctimas fatales. Los motociclistas, por su parte, sumaron 56 fallecimientos. Entre ambos grupos concentraron el 86,7% de las muertes registradas.
Sin embargo, los números de agosto mostraron un cambio en esa tendencia: durante ese mes fallecieron 26 motociclistas, frente a 19 personas que viajaban en automóviles. La distribución contrasta con lo sucedido en junio y julio, cuando los ocupantes de autos habían sido mayoría.
El relevamiento también contabilizó 17 peatones fallecidos y cinco ciclistas durante el período analizado. La mayor cantidad de víctimas peatonales se produjo en junio, con ocho casos, mientras que los fallecimientos de ciclistas se registraron en julio y agosto.
En el plano territorial, La Plata encabezó el registro de mortalidad vial, con 16 víctimas fatales entre junio y agosto. El distrito acumuló tres fallecimientos en junio, diez en julio y otros tres en agosto. Detrás se ubicaron General Pueyrredón y Luján, con ocho víctimas cada uno.
Agosto: 53 víctimas en 50 siniestros
El informe del ODE también desagregó los datos correspondientes a agosto, cuando se registraron 53 víctimas fatales en 50 siniestros viales. En ese mes, las rutas nacionales concentraron 20 fallecimientos, las provinciales 12 y las calles, avenidas, accesos y otros trazados urbanos, los 21 restantes.
Entre los corredores nacionales, las rutas 188 y 9 registraron cuatro víctimas cada una, seguidas por la ruta 7, con tres. En las rutas provinciales, las RP 2, 51 y 6 contabilizaron dos fallecimientos cada una.
Otro de los datos destacados fue la distribución de los siniestros según el día de ocurrencia. Los domingos concentraron el 30% de los hechos fatales, con 15 registros. Le siguieron los viernes, con nueve; los martes y sábados, con siete cada uno; los miércoles, con seis; los lunes, con cuatro; y los jueves, con dos.
La edad promedio de las personas fallecidas durante agosto fue de 38 años. Del total, 23 tenían entre 11 y 30 años, otras 22 se encontraban en la franja de 31 a 60 años y ocho tenían 61 años o más. En cuanto al sexo consignado, 40 víctimas eran masculinas y 13 femeninas.
Frente a este escenario, el presidente del Observatorio de Datos Estratégicos, Pedro Perrotta, sostuvo que la respuesta a la problemática no puede limitarse a los controles y las sanciones, sino que debe incorporar políticas sostenidas de educación y concientización.
“La seguridad vial necesita un profundo cambio cultural. No alcanza con controlar: tenemos que educar y sensibilizar desde edades tempranas. Las campañas deben ser permanentes, porque una conducta responsable puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte”, expresó.
Perrotta también planteó que la siniestralidad vial debe abordarse como una problemática educativa, económica y de salud pública. En ese sentido, el organismo remarcó la importancia de utilizar los datos sobre lugares, edades y modalidades de circulación para orientar las campañas de prevención y fortalecer la coordinación entre las áreas de educación, salud, seguridad e infraestructura.


