El Cuartel de Bomberos Voluntarios de Arturo Seguí atraviesa una etapa crucial en su desarrollo institucional y operativo. Fundado recientemente y con apenas dos años de operatividad cumplidos en mayo pasado, el cuerpo afronta diariamente la compleja tarea de sostener el servicio de emergencias en la zona norte platense sin contar aún con el subsidio de carácter nacional dispuesto por ley para los cuarteles del país. Ante este escenario, la comisión y el personal operativo recurren al acompañamiento vecinal para recaudar fondos que permitan solventar el funcionamiento básico de la dependencia.
El Oficial Auxiliar Miguel Ángel Visciglia, Jefe de Cuerpo de la institución, explicó a Infocielo las razones estructurales que limitan el ingreso de recursos públicos de origen federal. “Para entrar en esa lista tenés que tener ya más de dos años de operatividad. Así que, Dios quiere y todo bien, recién el año que viene vamos a poder entrar en esa lista. Este año solamente recibimos un subsidio desde la provincia que recién en unos 10-15 días se va a acreditar la primer cuota de este año, imagínate, noviembre y nos acreditan la primer cuota del año”, detalló sobre los desfasajes presupuestarios.

El costo de la respuesta operativa diaria y el equipamiento
A pesar de las dificultades financieras, la actividad del personal no se detiene y exige un despliegue constante de logística, mantenimiento y combustible. Durante el último fin de semana, la dotación participó de tres eventos comunitarios y de formación: formaron parte del simulacro organizado por la Cruz Roja en la República de los Niños, enviaron 14 efectivos a capacitarse a la ciudad de Garín y desarrollaron una jornada de donación de sangre en su propia sede. Todas estas acciones implicaron traslados de unidades pesadas, viáticos, peajes y gastos de logística.
“Un cuartel de bomberos tiene gastos operativos todo el tiempo, combustibles, seguros, equipamiento… Más allá de eso pagamos luz, pagamos alquiler, pagamos las garrafas que se usan en el cuartel. Todos estos gastos de algún lado tenemos que solventarlos”, remarcó Visciglia. Además, el equipamiento individual de los efectivos demanda montos elevados en moneda extranjera. “Un casco de bombero vale más de 1.200 dólares, un guante vale 600 mil pesos, es mucho dinero que se necesita”, advirtió el jefe del cuerpo al referirse al costo de vestir a la dotación.
Lazos de solidaridad y crecimiento de la dotación
Para suplir la falta de insumos de origen presupuestario, la institución platense apela de manera permanente al trabajo en red y a la cooperación entre cuarteles de distintas provincias. En las últimas semanas, la dependencia recibió la donación de seis linternas operativas provenientes de un cuerpo de bomberos de Santa Fe que renovó su equipamiento. Esta ayuda externa permite mantener la guardia permanente que cuida a los vecinos de la localidad de Arturo Seguí y sus zonas de influencia.
La plantilla del cuartel continúa en pleno crecimiento numérico y profesional, lo que incrementa los requerimientos de uniformes y materiales. “Tenemos una guardia de gente permanente, lo que es muy difícil de mantener, tenemos seis aspirantes a bomberos que si Dios quiere en diciembre pasan a la parte operativa, vamos a tener un total de 29 ya… cuando a mí como jefe me toca decir hay que comprar remeras, bueno es como tener 29 hijos”, graficó Visciglia entre risas, destacando el sentido de pertenencia y compromiso del equipo.
Gran pollada solidaria e integración con la comunidad
En el marco de las actividades para estrechar lazos comunitarios y solventar la operatividad, el cuartel organizó una gran pollada para el próximo domingo 8 de noviembre a partir del mediodía. Los vecinos interesados en colaborar podrán realizar sus pedidos con anticipación vía WhatsApp al número 221-524-2519 y retirar su porción en la sede social ubicada en la intersección de las calles 416 y 147. Lo recaudado se destinará a los compromisos cotidianos y a la preparación de los eventos sociales de fin de año.
Visciglia enfatizó la importancia de inculcar la cultura del voluntariado en el partido de La Plata, donde solo existen dos cuarteles de estas características. “Uno de los planes que pusimos cuando asumimos la jefatura el año pasado fue poder integrarnos en el cuartel de bomberos en la comunidad. Recordemos que en la ciudad de La Plata la cultura de bomberos voluntarios no tiene mucho tiempo… por esto para algunos es raro que los bomberos tengan una cuestión para juntar dinero”, concluyó, reafirmando el compromiso de seguir respondiendo a cada llamado de emergencia en la región.


