La estructura de Ciencia y Tecnología del Gobierno de Javier Milei sumó un nuevo problema. A poco más de un mes de haber sido designado por decreto, el subsecretario del área, César Oscar Lencina, presentó su renuncia indeclinable y expuso una serie de cuestionamientos sobre el funcionamiento de la dependencia que conduce Diego Santilli. Falta de comunicación, ausencia de respaldo institucional y situaciones de destrato fueron algunos de los motivos que dejó asentados en su carta de salida.
Lencina había llegado al cargo el 22 de septiembre, mediante el Decreto 1056/2026, en reemplazo de José Luis Acevedo. Sin embargo, apenas 37 días después, decidió dar un paso al costado. Y no lo hizo con una renuncia protocolar: en una nota dirigida a la secretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología, Adriana Baravalle, con copia al jefe de Gabinete, dejó por escrito su malestar con las condiciones en las que debía desarrollar sus funciones.
En concreto, el comodoro de la Fuerza Aérea Argentina habló de “dificultades persistentes” que le impidieron llevar adelante sus responsabilidades de manera adecuada. Entre ellas, señaló la “falta de una comunicación eficiente y soporte institucional que permitiesen llevar adelante la gestión”.
La descripción deja al descubierto un problema que excede las diferencias personales: el funcionario denunció que no encontraba los canales de comunicación ni el acompañamiento necesario para conducir el área. En otras palabras, cuestionó las condiciones de funcionamiento de una dependencia que forma parte de la estructura de la Jefatura de Gabinete, bajo la conducción de Santilli.
Pero la carta también incluyó reproches por el clima interno. Lencina mencionó “situaciones de destrato y desconsideración de su parte hacia el personal en el entorno de trabajo”, en referencia directa a Baravalle. Además, sostuvo que esas prácticas no coincidían con su manera de conducir organizaciones y reivindicó su experiencia en el liderazgo de equipos.
La decisión de renunciar, según explicó, apunta a permitir que la gestión pueda continuar con otra dinámica de trabajo. Una definición que, por el escaso tiempo que permaneció en el puesto, vuelve a poner bajo interrogante la organización y la conducción política del área.

Un nuevo frente para Santilli
La salida de Lencina representa un nuevo movimiento en una estructura que ya había atravesado cambios durante los últimos meses. Su designación había sido parte de la reorganización del área impulsada por el Gobierno, luego de la salida de José Luis Acevedo y de los movimientos en la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología.
Ahora, con una renuncia que incluye cuestionamientos explícitos al funcionamiento interno, el problema llega directamente a la órbita de Diego Santilli. El jefe de Gabinete no solo refrendó el decreto que llevó a Lencina al cargo, sino que tiene bajo su dependencia la estructura de la que forma parte la subsecretaría.
En ese esquema, la responsabilidad política también alcanza al presidente Javier Milei, bajo cuya administración se produjeron los nombramientos y la reorganización del área. La salida de un funcionario que no llegó a completar siquiera dos meses de gestión abre interrogantes sobre los criterios de funcionamiento y coordinación de una dependencia clave para la política científica nacional.
Baravalle, en el centro de los cuestionamientos
La carta de renuncia tuvo como destinataria a Adriana Baravalle, quien asumió al frente de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología en agosto, en reemplazo de Darío Genua. Su llegada también había generado controversia por sus antecedentes académicos.
Baravalle fue presentada como experta en Inteligencia Artificial por la American Andragogy University, institución estadounidense que no cuenta con acreditación de agencias reconocidas por el Departamento de Educación de ese país y que registra antecedentes judiciales en Hawái por su funcionamiento y la emisión de títulos.
A esa polémica ahora se suma el descargo de Lencina, que cuestionó tanto la comunicación y el respaldo institucional como el trato hacia los trabajadores. Así, a poco más de un mes de la llegada del comodoro, la conducción de Ciencia y Tecnología vuelve a quedar bajo la lupa, esta vez por una renuncia que expone problemas internos y alcanza a toda la cadena política de mando del Gobierno.


