El Estadio Monumental vive una noche histórica. Este martes, la Selección Argentina disputa un amistoso frente a Benín que marca la despedida definitiva de Lionel Messi tras 21 años de trayectoria. Las entradas se agotaron en menos de dos horas, reflejando la fiebre colectiva por presenciar el último baile del capitán.
Del otro lado, “Los Guepardos” —así rebautizados en 2022, antes conocidos como “Las Ardillas”— afrontan el duelo con admiración y respeto por el astro. Ubicado en África occidental, Benín es un territorio fascinante de 14,8 millones de habitantes, célebre por ser la cuna mundial del vudú, hogar de la ciudad flotante de Ganvié y un bastión cultural único.
Pese a marchar en el puesto 93 del ranking FIFA y no registrar presencias mundialistas, el combinado dirigido por Gernot Rohr saltó a la cancha con la convicción de competir. Las declaraciones previas marcaron el pulso del encuentro, mientras el defensor Mohamed Tijani rindió culto a Messi al definirlo como “el Dios del fútbol”. Aunque futbolísticamente es un territorio sin mucha historia, esta nación destaca por su riqueza cultural y espiritual.
Datos curiosos del país que enfrente a la selección nacional
Benín es la cuna del Vudú, una religión que tiene de filosofía animista, entiende al universo como un orden cósmico sagrado donde la energía creadora suprema, conocida de forma dual como Mawu-Lisa, delega los asuntos cotidianos de la humanidad en espíritus intermediarios vinculados a la naturaleza y a las fuerzas sociales. Lejos de los estereotipos de las películas de terror, es una religión oficial estructurada en Benín. Está ligada al respeto por la naturaleza y los ancestros, y el país celebra cada año el Día Nacional del Vudú. A diferencia de los dogmas occidentales rígidos, no busca la salvación en una vida futura, sino asegurar la salud, la prosperidad y la armonía comunitaria en el presente.
Para alcanzar este equilibrio material y espiritual, la religión se vive a través de ceremonias comunitarias dinámicas marcadas por ritmos de tambores sagrados que propician estados de trance, momentos en los cuales los espíritus se comunican directamente con los fieles. Estas prácticas se complementan con ofrendas rituales de alimentos o libaciones sobre altares, el complejo sistema de adivinación Fa para descifrar el destino y el accionar de sociedades secretas tradicionales, como los guardianes nocturnos Zangbeto o las apariciones de los Egungun, que ejercen roles de justicia, seguridad y cohesión moral en las aldeas de Benín.

Las amazonas de Dahomey
Antes de la colonización francesa sobre el territorio, fue sede del Reino de Dahomey donde gobernaron sucesivos reyes desde los palacios de Abomey- incorporados por la UNESCO a la lista de Patrimonio Mundial-, estos contaban con un ejercito compuesto en su totalidad por mujeres que inspiraron exitosas ficciones audiovisuales en la actualidad.
Este ejercito de elite recibía entrenamiento militar y participaron en las campañas del reino durante décadas. El cuerpo llegó a reunir varios miles de integrantes y se convirtió en una parte fundamental de las fuerzas de Dahomey durante el siglo XIX.
Pluralidad cultural
Dentro de Benín conviven más de 40 grupos étnicos, un país que en el pasado fue colonizado por Francia y adoptó el francés en su idioma oficial, apenas un tercio de la población lo domina con fluidez. Cada grupo indígena cuenta con su propia lengua, por lo que el país tiene una pluralidad linguistica muy heterogenea, destacando mayoritariamente el fon y el yoruba.
El país se independizó de Francia en 1960 bajo el nombre de República de Dahomey. Recién en 1975 adoptó el nombre neutral de “Benín”, inspirado en la bahía homónima que baña sus costas, con el objetivo de evitar tensiones y representar por igual a todas las regiones y etnias del interior.
La ciudad construida sobre el agua
El origen de Ganvié se remonta a los siglos XVII y XVIII, que según la historia tradicional de la comunidad, sus habitantes se refugiaron en el lago para escapar de conflictos y de las capturas relacionadas con la trata de esclavos.
Sobre el lago Nokoué, se encuentra Ganvié, una población construida sobre pilotes y atravesada por canales. Las casas, los comercios, los mercados y otros espacios de la comunidad se encuentran directamente sobre el agua. Por eso, las canoas cumplen una función cotidiana, sirven para trasladar personas y mercancías y permiten conectar distintos sectores de la población.

Selección de Guepardos
Si bien no cuentan con una tradición mundialista en el fútbol, el seleccionado nacional de Benín giró a un cambio de personalidad e identidad de su equipo de fútbol. En el 2022 cambiaron el apodo de “ardillas” a “Guepardos”, con la convicción que este nuevo término les daría mayor respeto y una identidad más feroz en las competencias africanas. El guepardo o chita es una especie de mamífero carnívoro de la familia de los félidos, el animal más veloz.
Un templo de pitones
En la creencia popular los reptiles son inofensivos y venerados como divinidades que auguran protección y buena fortuna. Por esto, las pitones tienen un templo sagrado donde habitan decenas de reptiles reales en la ciudad histórica de Ouidah.
Según la leyenda local, las pitones protegieron a un antiguo rey durante una guerra en el siglo XVIII, dando origen a este culto. Para quiénes visitan el lugar, se puede entrar al templo, conocer la historia del vudú e incluso sostener una pitón viva alrededor del cuello.
Un país joven: con altas tasas de natalidad
Benín resalta por ser un país sumamente joven, demográficamente sus habitantes se caracterizan por ser parte de una población joven. Más del 65 por ciento de los habitantes tiene menos de 25 años. Debido a sus altas tasas de natalidad, la edad media de la población se sitúa en los 17 años.
La capital dividida
Benín, al igual que otras naciones africanas tiene dos capitales con funciones diferenciadas. Mientras que la capital oficial, la que cuenta con más historia es Porto-Novo, la sede de gobierno, el motor económico y la ciudad más poblada es la costera Cotonú. Este es un país democrático de los más estables de África. Además vivió una transición desde una dictadura a la democracia sin provocar un conflicto armado.
Un Parque Nacional con forma de “W”
En el norte, el país alberga el Parque Nacional de la W, un área protegida de enorme valor biológico que comparte con Níger y Burkina Faso. Su curioso nombre se debe a que, en esa zona geográfica, el curso del Río Níger dibuja exactamente esa letra.
Comunidad de pastores
La comunidad de pastores nómades más grande y extendida del mundo son los Fulani de Benín. En cuanto a la economía, el algodón representa el 80 por ciento de las exportaciones y la actividad comercial que se destaca en el país es la talla de madera, especialmente sus máscaras.
El país cuenta con un tercio cubierto de bosques, que son hogar de grandes mamíferos como elefantes, hipopótamos, antílopes, entre otros. Además, la mayor población de leones de toda África Occidental se encuentra en este país, concretamente en el parque nacional W-Arly-Pendjari.


