La Fundación Emmanuel conmemorará su cuadragésimo aniversario con un festejo de puertas abiertas a la sociedad. El evento festivo se llevará a cabo el próximo 25 de octubre, entre las 15:00 y las 19:30 horas, en la sede del centro comunitario Tía Kiki, recinto ubicado en la intersección de las calles 186 y 474, en cercanías de la Ruta Provincial 36.
La propuesta busca reunir a las familias que concurren cotidianamente, como así también a colaboradores históricos y donantes que formaron parte de esta trayectoria. Durante la jornada, los asistentes podrán realizar un recorrido histórico interactivo, disfrutar de muestras preparadas por los propios jóvenes que integran los talleres, escuchar a la orquesta de la entidad y compartir una merienda grupal.
“Lo querido es un poco poder hacer un recorrido por los diferentes hitos de estos 40 años de historia, así que vamos a tener ahí una línea de tiempo interactiva. También los chicos y las chicas que participan en los diferentes talleres de inclusión van a hacer algunas muestras, está previsto un cierre con la orquesta de la funda”, explicó Candelaria Kelly, presidenta de la organización social.

Los orígenes del acogimiento familiar
El nacimiento de la institución se remonta a cuatro décadas atrás, a partir de las experiencias acumuladas por sus creadores, el matrimonio integrado por María Elvira y Luis María Nicora. Durante una estadía formativa en Bélgica, la pareja conoció el sistema de acogimiento familiar y decidió replicarlo en Argentina al constatar la cruda realidad de miles de menores alojados en institutos de la época.

Las primeras reuniones organizativas tuvieron lugar en el domicilio de los fundadores, ubicado en Colonia Urquiza, en un predio que posteriormente donaron para levantar la infraestructura del actual centro comunitario. Allí se concretó la primera prueba piloto de acogimiento, donde el matrimonio albergó a siete hermanos que se encontraban separados en diferentes dependencias estatales.
“Empezaron las reuniones con otras familias que estaban interesadas también en empujar la misma iniciativa, preocupadas por la misma problemática, y así le dan inicio a Fundación Emmanuel. El matrimonio es quien realiza la primera experiencia de acogimiento, junto a sus hijas, a siete hermanos que estaban separados en diferentes instituciones”, recordó Kelly sobre aquellos comienzos.

Mecanismos de fortalecimiento y prevención
Con la consolidación de un equipo profesional y técnico multidisciplinario, la propuesta inicial de acogimiento familiar evolucionó hacia un enfoque integral que prioriza la prevención. De este modo, la entidad implementó el programa de fortalecimiento familiar y comunitario para brindar herramientas a las poblaciones vulnerables y evitar la desintegración de los núcleos del hogar.
En el marco de estas iniciativas, la institución gestiona un jardín maternal orientado a bebés desde los 45 días hasta los 3 años de edad, junto con el espacio denominado Rondas de Juegos y Aprendizaje para infantes de entre 3 y 6 años. Adicionalmente, funcionan talleres de inclusión dedicados a niños, niñas y adolescentes de 7 a 17 años, donde se articulan actividades pedagógicas y recreativas.
“Nuestra mirada es trabajar siempre con el niño y su familia. No es solamente que se brinda apoyo escolar en el marco de los talleres de inclusión social, sino que además de fortalecer las capacidades pedagógicas que tiene cada pibe, buscamos acompañar ese proceso de desarrollo y, en caso de identificar alguna dificultad, desplegar un dispositivo de acompañamiento para prevenir la separación”, señaló la titular de la organización.

Asistencia nutricional diaria e infraestructura
El impacto territorial de las instalaciones demanda una compleja logística cotidiana para responder a las necesidades de la población atendida. Cada jornada, alrededor de 100 niños y jóvenes asisten a las instalaciones del centro comunitario Tía Kiki, donde reciben contención profesional y asistencia alimentaria que incluye desayunos, almuerzos y meriendas reforzadas según la franja etaria.
El sostenimiento presupuestario de las actividades requiere una estructura de aportes diversificada. La entidad cuenta con el respaldo de organismos gubernamentales del orden municipal y provincial para la gestión de los espacios educativos y de inclusión social, al tiempo que mantiene vínculos con organizaciones civiles extranjeras que organizan colectas solidarias en el exterior.
“Para el sostenimiento hay un montón de factores que inciden y es muy importante contar con todas las personas que nos acompañan. Recibimos a diario 100 pibes; desde el lado alimentario y el acompañamiento pedagógico, los talleristas y la infraestructura, se requiere un esfuerzo continuo”, sostuvo la dirigente durante la entrevista.

Red de padrinazgo y financiación comunitaria
Dentro del esquema de financiamiento privado, el sector empresarial participa activamente a través de aportes en la cena anual a beneficio. Dicho acontecimiento sirve además como un ejercicio de rendición de cuentas e informe de gestión transparente respecto al uso de los recursos obtenidos en los períodos precedentes.
Asimismo, la ciudadanía particular cumple un rol fundamental en el flujo de fondos mediante el sistema de donaciones mensuales con tarjeta de crédito. La plataforma digital de la organización dispone de un formulario en línea donde los interesados pueden registrarse de manera voluntaria para realizar sus aportes recurrentes.

“Tenemos un evento una vez al año, que es la cena solidaria anual, donde convocamos a diferentes empresas para que puedan contribuir y donde además contamos qué es lo que hicimos con lo recaudado. Por otro lado, hay personas particulares que donan mensualmente según sus posibilidades, con un monto sugerido a partir de 8 mil pesos”, concluyó Kelly.


