El fenómeno de los puestos de diarios reconvertidos anota un nuevo capítulo en La Plata, esta vez atravesado por lo que los emprendedores del lugar denominan “burocracia administrativa”. TANO, la propuesta que unió la venta tradicional del canillita histórico con el servicio de café de especialidad al paso en calle 46 entre 12 y 13, debió pausar sus actividades tras una inspección de Control Urbano.
La decisión encendió la atención en el centro platense y abrió el debate sobre la actualización de las normas para el comercio en la vía pública.

Pausa imprevista y el reclamo formal
La interrupción de la atención al público fue comunicada por los propios responsables del emprendimiento a través de sus redes oficiales. En la publicación compartida en su cuenta de Instagram (@tanocaferevistas), explicaron con pesar la situación que les toca atravesar:
“Hoy vino Control Urbano al puesto. El motivo: pedirnos el permiso para vender diarios y revistas. A un puesto que lo hace hace más de 20 años. Con un papel que, dato curioso, estamos esperando desde hace más de un mes”.

El mensaje refleja la frustración por la exigencia del documento físico en medio de un trámite ya iniciado:
“Hoy, por un papel que ni siquiera depende de nosotros, todo eso quedó pausado. No tenemos muchas ganas de escribir esto, la verdad. Pero en TANO también entran las noticias que no queríamos dar”.
Sin embargo, mantuvieron el diálogo abierto con los vecinos y la comunidad:
“Si creés, como nosotros, que hay lugares que merecen volver a habitarse, que una esquina apagada puede volver a tener luz, quedate cerca. Compartí esto si te llegó, contanos si alguna vez paraste por acá, y cuando abramos de nuevo, la puerta va a estar esperándote. Por esa esquina, y por todas las que todavía faltan”.

Un rescate urbano impulsado entre tres profesionales
Detrás de la iniciativa se encuentra un equipo integrado por Julián Lanusse (psicólogo y filósofo) junto a un abogado y un ingeniero. La idea central fue intervenir un histórico puesto de diarios atendido durante más de 14 años por “El Tano” (padre de un amigo del secundario), cuya actividad venía decayendo.
Para devolverle vida al lugar, reacondicionaron la estructura, sumaron café de especialidad y mantuvieron firme la comercialización de publicaciones periódicas.
Bajo la premisa de ofrecer un descanso breve en la rutina diaria y entregar “el vaso en la mano en cuarenta segundos”, lograron revitalizar el movimiento peatonal en la cuadra y convocar a vecinos que habían perdido el hábito de comprar el diario impreso.
El caso dejo de manifiesto los riesgos que enfrentan los proyectos de recuperación de espacios urbanos al chocar contra las estructuras administrativas tradicionales.


