Estudiantes no pudo con Corinthians y se tuvo que conformar con un empate en casa. Una igualdad que le deja un sabor amargo ya que se sintió que estaba para más, sobre todo por lo hecho durante los primeros 45 minutos del partido. En el complemento perdió la dirección y no encontró la manera de volver a llegar con profundidad.
El Pincha salió a jugar con el objetivo de asfixiar a su rival. De entrada lo acorraló, lo maniató como si de una presa se tratara y con el empuje de la gente se lo llevó puesto. En su primer córner a favor consiguió abrir el marcador y el Estadio de UNO se vino abajo. Un partido bien copero como manda la historia pincharrata.
No solo por la intención y la ventaja inicial, sino por disputar cada pelota como si fuese la última. Con una convicción y determinación que no venía mostrando en sus últimos compromisos correspondientes al plano local. El equipo que conduce el Cacique superó al Timão en todas las líneas y rápidamente justificó la diferencia en el marcador.
Una diferencia que incluso pudo ser mayor antes del entretiempo, ya que llegó una y otra vez con peligro pero no volvió a tener la precisión que tuvo en los primeros minutos del partido y que le permitió a Castro convertir su primer gol internacional con la camiseta albirroja, el noveno desde su llegada al club.

Pero todo lo bueno que construyó Estudiantes en la primera mitad se derrumbó en apenas cuatro minutos del complemento. Sí, la visita le pagó con la misma moneda y así como el Pincha lo durmió en el amanecer del partido, el Timão hizo lo propio en el inicio del segundo tiempo.
El Pincha sintió el golpe y atravesó sus peores minutos del partido. Aparecieron las imprecisiones, la falta de profundidad y, lo más riesgoso, el desprolijo retroceso defensivo, que le abrió las puertas a Corinthians para atacar y comenzar a generar el peligro que casi no había sugerido durante los primeros 45 minutos.
Si bien luego se logró acomodar, Estudiantes no fue el mismo del inicio y terminó mostrando una cara completamente diferente. Reagrupó muchos jugadores en ataque y volvió a encerrar a Corinthians contra su arco, pero no tuvo la misma claridad para atacar y llegar al gol.
En resumen, el Pincha pudo haberse llevado algo más pero sus propias impericias se lo impidieron. Corinthians mostró ser un rival terrenal, que cede la pelota y que le cuesta llegar. Medina y Estudiantes deberán tomar nota y preparar la revancha sin dejar ningún detalle librado al azar, ya que en Brasil se define todo.

