La desaceleración de la inflación todavía no se traduce en una recuperación sostenida de los salarios. En junio, los ingresos de los trabajadores privados registrados aumentaron 1,9%, por debajo de la inflación del mes, que fue del 2,1%, y volvieron a perder poder adquisitivo.
El dato surge del último Índice de Salarios del INDEC y muestra que, pese a la mejora de algunos indicadores generales, los empleados privados formales continúan sin recomponer el terreno perdido desde el inicio del Gobierno de Javier Milei.
La diferencia se amplía al mirar los últimos doce meses: los salarios privados registrados aumentaron 29,6%, mientras que los precios acumularon una suba cercana al 34%. En el primer semestre, la brecha fue todavía mayor: los ingresos subieron 14,5%, frente a una inflación del 19,3%, es decir, casi cinco puntos de diferencia.
El promedio general esconde la caída del salario privado
El índice general de salarios aumentó 2,9% en junio y acumuló una mejora del 35,7% interanual. Sin embargo, ese promedio está impulsado por sectores que tuvieron una evolución diferente.
Los salarios públicos subieron 3,4% mensual, mientras que los privados no registrados aumentaron 4,4%. En cambio, los trabajadores privados registrados quedaron por debajo de la inflación con su incremento del 1,9%.
Dentro del sector público, la mejora estuvo influida por el aumento otorgado al personal de las universidades nacionales. Los salarios de la administración nacional aumentaron 1,1% y los provinciales 2%.
En términos interanuales, tampoco lograron superar a los precios: los salarios públicos nacionales aumentaron 23,6% y los provinciales 29,7%.
El salario todavía no recuperó el terreno perdido
La pérdida no se limita a la comparación de junio. En términos reales, el salario privado formal todavía se encuentra 3,6% por debajo del nivel de noviembre de 2023, antes de la asunción de Milei.
La dinámica de los últimos meses muestra además un comportamiento irregular: recuperaciones puntuales son seguidas por nuevos retrocesos cuando los aumentos salariales quedan por debajo de la inflación. Así, la mejora nominal de los ingresos no alcanza para consolidar una recuperación del poder de compra.
El caso de los trabajadores informales muestra una suba nominal mayor, del 4,4% en junio y 59,5% interanual, aunque el dato debe tomarse con cautela porque el propio INDEC advierte que esa medición tiene un rezago de cinco meses.
La diferencia de ingresos entre ambos grupos también es marcada. Según la Encuesta Permanente de Hogares, durante el primer trimestre de 2026 el ingreso promedio de la ocupación principal fue de $1.443.176 para los trabajadores formales, frente a $664.320 para los informales.
Mientras tanto, los hogares recurren a distintas estrategias para sostener sus ingresos: más personas buscan una segunda o tercera ocupación y aumenta la participación de integrantes del grupo familiar en el mercado laboral.
El resultado es un escenario que todavía está lejos de mostrar una recuperación del bolsillo: la inflación baja, pero los salarios privados formales siguen corriendo desde atrás y todavía no recuperaron todo lo perdido desde el comienzo de la gestión de Milei.

