La decisión de la Armada de trasladar los aviones de la Base Aeronaval Punta Indio generó una fuerte reacción entre los trabajadores civiles, militares, autoridades locales y toda la localidad de Verónica. Desde ATE advirtieron que, aunque por el momento no se anunciaron despidos, la medida pone en riesgo la continuidad de la base y afecta a la principal fuente laboral del pueblo.
“Para nosotros es el cierre de la base”, afirmó Dabel Roblín, secretario General de ATE Punta Indio y trabajador civil de las Fuerzas Armadas en diálogo con infocielo, al cuestionar la decisión comunicada por el comandante de la Aviación Naval. Según explicó, el anuncio contempla el traslado de los B-200 y la concentración de la actividad aeronáutica en otra base, posiblemente en Espora, Bahía Blanca, o Trelew.
“La Armada nos soltó la mano”, sostuvo Roblín, quien vinculó la decisión con las restricciones presupuestarias y el proceso de achicamiento del Estado impulsado por el Gobierno de Javier Milei. Para el dirigente, la medida no puede analizarse únicamente desde una cuestión operativa de la Armada, porque tiene un impacto directo sobre un distrito de apenas 14.000 habitantes.
El impacto sobre los trabajadores civiles
La Base Aeronaval Punta Indio tiene una larga historia vinculada con Verónica y, de acuerdo con Roblín, constituye la principal fuente de trabajo del distrito. En sus mejores épocas llegó a contar con alrededor de mil trabajadores civiles, además del personal militar, aunque esa estructura se fue reduciendo progresivamente desde la recuperación de la democracia.
Los trabajadores civiles cumplen allí tareas vinculadas con el mantenimiento aeronáutico. “Nosotros hacemos mantenimiento aeronáutico. Mantenemos, reparamos aviones”, explicó el referente de ATE.
La preocupación se concentra ahora en qué ocurrirá con esos puestos de trabajo si los aviones dejan de operar en Punta Indio. Roblín estimó que alrededor de 180 trabajadores civiles quedarían vinculados a la estación, mientras que parte del personal militar alcanza unas 150 personas, aunque tendría posibilidades de ser destinado a otros lugares.

“No cierran la base, se llevan los aviones y queda una estación”, describió. En ese esquema, los aviones serían trasladados a Espora (Bahía Blanca) o Trelew y regresarían eventualmente a Punta Indio para realizar tareas de mantenimiento, mientras que en la base permanecerían trabajadores dedicados principalmente al mantenimiento de la infraestructura.
Para ATE, sin embargo, esa estructura resulta insuficiente para garantizar la continuidad de la actividad. “Esta estación queda totalmente vulnerable”, advirtió Roblín, quien remarcó que los trabajadores civiles tienen una relación distinta con el destino que el personal militar.
“Es distinto el trabajador civil que el militar. Nosotros compartimos con los militares, no somos militares. Pero el militar va y viene. Hoy está acá, el año que viene está en otro destino. Nosotros somos del lugar”, señaló.
“Punta Indio pierde el sentido sin la base”
La preocupación excede el futuro de los trabajadores de la Armada y alcanza al conjunto de la comunidad. Roblín remarcó que la Base Aeronaval y la Escuela de Aviación Naval forman parte de la identidad de Verónica y del distrito de Punta Indio.
La escuela, según destacó, tiene una extensa trayectoria en la formación de pilotos de la Armada y también recibió históricamente a integrantes de otras fuerzas y de países extranjeros mediante distintos acuerdos.
“Es una escuela con muchísimo prestigio y ligada íntimamente al pueblo de Verónica y al partido de Punta Indio”, afirmó.
En ese contexto, lanzó una de las definiciones más fuertes de la entrevista: “Punta Indio es un distrito que pierde el sentido sin la base de Punta Indio”.
Desde ATE aseguraron que ya mantienen conversaciones con el intendente, concejales y representantes de distintas fuerzas políticas para intentar revertir la decisión. Roblín afirmó que existe una estrategia común entre las organizaciones sindicales, las autoridades y las distintas fuerzas vivas del distrito.
“No descartamos que vaya a haber una pueblada porque es un tema de todo Punta Indio”, anticipó.
La preocupación está puesta especialmente en el futuro de los 180 trabajadores civiles y sus familias. “La gente está extremadamente mal. Hay 180 familias de trabajadores civiles que estamos muy mal, porque sabemos que estas cosas, si la Armada no revierte la decisión que tomó, en poco tiempo más estamos en la calle”, sostuvo.
El dirigente también rechazó como alternativa los eventuales traslados que puedan ofrecerse a los trabajadores como sería el caso del personal militar. “A nosotros los traslados que nos van a llegar a proponer no sirven de absolutamente nada”, cuestionó, al considerar que los trabajadores civiles tienen su vida, sus familias y su arraigo en Punta Indio.
“Nosotros no somos trabajadores que vayamos de un lado a otro. Laburamos toda la vida ahí”, insistió.
Para Roblín, la discusión también se inscribe en una política más amplia del Gobierno de Javier Milei hacia el Estado nacional. En ese sentido, señaló que las modificaciones introducidas en materia de disponibilidad durante la Ley Bases generan preocupación entre los trabajadores civiles de las Fuerzas Armadas.
“Lo que ha hecho este gobierno de Milei, desde que se instaló hasta ahora, ha sido establecer mecanismos como modificar la ley de disponibilidad, en la Ley Bases, para, más temprano que tarde, terminar despidiéndonos y dejándonos en la calle a los trabajadores”, afirmó.
Mientras las autoridades políticas buscan información y gestionan reuniones con la Armada, los trabajadores intentan frenar una decisión que consideran determinante para el futuro del distrito. Para ATE, el traslado de los aviones no representa simplemente una reorganización de la Aviación Naval: es el riesgo concreto de que una base que durante décadas estructuró la vida económica y social de Punta Indio termine perdiendo su razón de ser.

