Gimnasia jugó un muy flojo partido frente a los suplentes de Deportivo Riestra por Copa Argentina, igualó 1 a 1 en cancha de Defensa y Justicia y estiró la definición a los penales. Allí, el equipo de Ariel Pereyra no estuvo certero. Sus dos centrodelanteros terminaron fallando, Harlen Castillo no pudo contener ninguno del Malevo y la historia es la ya conocida: eliminación en Octavos y adiós a uno de los principales objetivos del 2026.
Sin embargo, lo llamativo del caso es que tanto Agustín Auzmendi, a quien le contuvo el disparo Marino Arzamendia, como Agustín Colazo, quien directamente la tiró afuera, repitieron lo hecho por el otro “9” que tiene el Tripero en sus filas, Marcelo Torres. El Chelo tuvo aquella fatídica secuencia en el estreno del Torneo Apertura ante Racing en Avellaneda, donde no sólo no pudo vencer a Facundo Cambeses, sino que además terminó lesionado y fuera de las canchas durante un buen lapso de tiempo. De no creer.
Así, Gimnasia parece estar atravesando una especie de maldición en materia de penales con sus delanteros. En la definición con Riestra, Nacho Fernández marcó el camino con el disparo fuerte y seco para poner a los suyos en ventaja. Lucas Janson emuló para un 2-2 transitorio tras las conquistas también de Benegas y Miño para los de Duró. Sin embargo, las fallas del ex Godoy Cruz y del ex Aldosivi terminaron costando la eliminación de la Copa. González y Celiz completaron el 4-2 que representó un golpazo para el Mens Sana.
Como aquella noche que terminó muy mal en el Presidente Perón, con derrota en el debut y la dura lesión del principal goleador del Lobo en lo que va del año, a lo que fue el golpazo en Copa Argentina, donde los otros encargados de inflar las redes no pudieron hacerlo desde los 12 pasos. Gimnasia repitió un patrón que parece ser una maldición y que costó carísimo para el ciclo de Pereyra y su cuerpo técnico. Tres penales y tres ejecutantes diferentes para un mismo desenlace.


