Lo que para la Casa Rosada es un estorbo del pasado, para la sociedad argentina es una prioridad de presente y futuro. Mientras el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, afirmaba recientemente que la “Soberanía Nacional” es un concepto “anticuado”, el último estudio de opinión pública de la consultora Zuban Córdoba arroja un diagnóstico demoledor: el 66,7% de los argentinos está “muy en desacuerdo” con esa visión, alcanzando un rechazo total del 74,3% si se suma a quienes están “algo en desacuerdo”.
Este “renacimiento” de la palabra soberanía no es solo una abstracción teórica; se traduce en demandas concretas que condicionan el programa económico de Javier Milei. La soberanía ha dejado de ser un término de los libros de historia para transformarse en el límite social a la apertura indiscriminada y la entrega de recursos clave.
El 81% exige que los recursos queden en manos argentinas
El informe, basado en 1.200 casos recolectados entre el 8 y el 10 de agosto de 2026, muestra que existe un consenso casi unánime respecto a la propiedad de los activos estratégicos. Un contundente 81,8% de la población coincide en que recursos como el litio, las tierras y el agua deben quedar mayoritariamente en manos de argentinos.
Esta postura se complementa con una mirada proteccionista sobre el aparato productivo. El 74,1% de los encuestados sostiene que “es más importante proteger la producción y la industria nacional”, un dato que choca de frente con la retórica de desregulación absoluta que pregona el Ejecutivo nacional. Lejos de la “timba” financiera, el electorado parece estar pidiendo un retorno a la economía real con anclaje territorial.
Política exterior y el “interés propio”
Otro de los puntos donde la gestión de Milei encuentra un techo es en su estrategia de relaciones internacionales. A pesar del alineamiento automático con ciertas potencias extranjeras, el 77,9% de los argentinos considera que el país debe tomar decisiones de política exterior basadas en su propio interés.
Esta demanda de autonomía se traslada también al campo económico: el 60,5% de los consultados se siente identificado con la idea de “abrirse al mundo pero cuidando los recursos estratégicos”, rechazando de plano la apertura sin restricciones que solo cuenta con el aval del 14,2% de la muestra.
El factor político: “Axel es soberanía”
Este cambio en el humor social no pasó inadvertido para la dirigencia del Movimiento Derecho al Futuro. Esta semana, diversos puntos estratégicos de la Ciudad de Buenos Aires aparecieron empapelados con la consigna “Axel es soberanía”, una jugada que busca posicionar al gobernador Axel Kicillof como la contracara exacta del modelo libertario.
Los números de Zuban Córdoba validan la estrategia de la dirigencia bonaerense: el 65,3% de los argentinos consideraría priorizar su voto a una propuesta “más nacionalista y soberanista” en temas de tierras, recursos naturales y relaciones internacionales de cara a las próximas elecciones presidenciales.
Para el Gobierno nacional, la soberanía es un concepto olvidado; para la calle, es el nuevo condicionante de una gestión que, en su afán de globalización, parece haber descuidado el sentimiento de pertenencia de sus propios ciudadanos.

