Desde diciembre de 2023, llenar el tanque se ha convertido en una carrera de obstáculos para el bolsillo del trabajador. Según el informe titulado “El Tanque que Paga el Ajuste”, la política de combustibles del actual gobierno ha pasado de los “precios pisados” a una desregulación total que, combinada con una devaluación del 54% al inicio de la gestión, disparó los valores en el surtidor.
El dato más alarmante del estudio es la pérdida del poder adquisitivo: en noviembre de 2023, un sueldo promedio permitía comprar 26,3 tanques de nafta súper; hoy, esa cifra cayó a 16,4 tanques. Esta diferencia representa una pérdida real de 10 tanques mensuales para el mismo nivel de ingresos. Como bien señala el documento: “Llenar hoy un tanque de 50 litros cuesta más de $100.000: casi el doble de tanques quedan fuera del alcance del mismo sueldo que en 2023”.

La paradoja del petróleo argentino
A pesar de que la producción en Vaca Muerta creció un 47% en el último año y las refinerías locales trabajan al tope de su capacidad, los argentinos pagan el combustible a precios de mercado internacional. El informe de la Fundación Encuentro critica esta lógica de “paridad de importación” para un país productor: “Argentina no importa su nafta: la produce… Sin embargo, se decidió fijar el precio interno como si cada litro llegara importado desde el exterior”.
Este esquema genera un contraste marcado entre la macroeconomía y la realidad cotidiana. Mientras que “arriba” se festejan balances contables récord y el superávit fiscal, “abajo” se sufre una inflación que el propio combustible empuja. Se estima que el costo de los combustibles puede sumarle hasta 2,5 puntos a la inflación anual, afectando incluso a quienes no tienen auto, ya que el encarecimiento del flete se traslada directamente a la góndola.
Rutas que no se ven
Otro punto crítico del informe es el destino del impuesto a los combustibles. De cada 100 pesos recaudados bajo este concepto (originalmente destinado por ley al mantenimiento vial), solo 26 pesos se ejecutaron realmente en obras. Los restantes 74 pesos fueron desviados para engrosar la “caja” del superávit fiscal o guardados en plazos fijos.
La Fundación Encuentro es tajante en su conclusión: “Los balances récord y el superávit se celebran arriba. Los paga, litro a litro, el bolsillo de los argentinos, y ni siquiera vuelve en asfalto”. Con los fondos no ejecutados, se podrían haber mejorado entre 20.000 y 25.000 kilómetros de la red vial nacional.
El informe cierra con una exigencia de transparencia sobre cómo se fijan los precios internos y el pedido de que el esfuerzo de los ciudadanos se traduzca en la infraestructura que el país necesita, y no solo en balances contables.

