La economía de la provincia de Buenos Aires continúa mostrando señales de deterioro en sus principales indicadores. Un informe del Observatorio Económico bonaerense advierte sobre la pérdida de empleo registrado, el aumento de la morosidad, la caída del consumo y una industria que todavía funciona muy por debajo de su capacidad, mientras las tarifas acumulan aumentos muy superiores a los salarios.
Uno de los datos más contundentes es el del mercado laboral. Entre noviembre de 2023 y abril de 2026, la Provincia perdió 91.270 puestos de trabajo registrados, el 26,7% de todos los empleos perdidos a nivel nacional. Al mismo tiempo, en el primer trimestre de 2026 la desocupación llegó al 9,7%, frente al 7,8% del promedio del país.
El deterioro también se refleja en el endeudamiento de los hogares. Buenos Aires concentra 2.195.427 deudores morosos, equivalentes al 37,4% del total nacional. La situación es particularmente grave entre los jóvenes: la morosidad alcanza al 37,7% entre quienes tienen entre 20 y 24 años.
El problema se profundiza fuera del sistema bancario. Mientras la morosidad alcanza al 18,8% entre los deudores de bancos, trepa al 34,1% entre los proveedores no bancarios, donde se incluyen fintech, tarjetas no bancarias, mutuales y cooperativas.
Tarifas que suben por encima de los ingresos
La presión sobre los hogares también aparece en la evolución de los precios. Desde diciembre de 2023 hasta junio de 2026, la inflación acumulada en el Gran Buenos Aires alcanzó el 327%, siete puntos por encima del promedio nacional.
Pero los servicios públicos aumentaron mucho más:
- Vivienda, gas, electricidad y agua: +555%
- Comunicación: +443%
- Transporte: +423%
El costo de la canasta de servicios públicos del AMBA pasó de representar el 19% de un salario mínimo a absorber el 80,2% en junio de 2026. En el mismo período, esa canasta aumentó 919%, mientras el salario mínimo subió 141%.
El impacto también se refleja en el consumo. En mayo, las ventas reales de supermercados bonaerenses estuvieron 16,4% por debajo de noviembre de 2023, mientras que en el GBA la caída llegó al 18,7%. Frente a 2023, los retrocesos fueron particularmente fuertes en lácteos, frutas y verduras, panadería y carnes.
Una industria que todavía no despega
La actividad productiva tampoco consigue consolidar una recuperación. En mayo, la industria nacional utilizó apenas el 58,4% de su capacidad instalada, lo que implica que más de cuatro de cada diez unidades productivas permanecieron ociosas.
En algunos sectores la situación fue todavía peor: la utilización cayó al 45,5% en la industria automotriz, al 42,2% en textiles y por debajo del 40% en caucho y plástico y metalmecánica.
Desde noviembre de 2023 hasta abril de 2026, además, dejaron de registrarse 7.625 unidades productivas en territorio bonaerense, el 27% de las bajas contabilizadas en todo el país.
El impacto puede verse en casos concretos: durante 2026 distintas empresas de los sectores automotor, neumáticos, química, alimentos, textil y materiales para la construcción anunciaron cierres, suspensiones, reducción de turnos o despidos. Entre ellos aparecen Fate, Pirelli, Cabot, Kimberly Clark y distintas compañías de la industria alimenticia y textil.
A la caída de la actividad se suma el deterioro de las cuentas provinciales. En el primer semestre de 2026, las transferencias de coparticipación fueron 2,1% menores en términos reales que durante el mismo período de 2025, mientras que la recaudación propia también mostró una fuerte contracción.
El resultado es un escenario en el que los distintos problemas económicos se retroalimentan: menos empleo y poder adquisitivo reducen el consumo; la menor demanda golpea a las empresas; la caída de la actividad afecta la recaudación; y, al mismo tiempo, los hogares recurren cada vez más al endeudamiento para sostener sus gastos.
Con una cuarta parte de los empleos perdidos y más de una cuarta parte de las unidades productivas cerradas del país, Buenos Aires aparece así como uno de los territorios donde con mayor intensidad se reflejan los costos de la actual dinámica económica.

