Un día después de la polémica que tuvo a la cantante Rosalía saliendo a pedir perdón tras “recular en chancletas” por un posteo ofensivo, ahora fue el turno de otra figura de la industria del espectáculo español y Hollywoodense: Javier Bardem.
Pasada la efervescencia por el triunfo de España sobre Argentina en la final del Mundial 2026, el actor decidió realizar un prolijo control de daños para evitar quedar enfrentado definitivamente con el público albiceleste.
A diferencia de la intérprete de “La Perla”, que calificó su error como una “mala mía”, Bardem optó por un descargo más político y profundo. El objetivo fue morigerar el impacto de sus palabras previas y asegurar que su respeto por el pueblo argentino permanece intacto.
“Milei no representa a la gran mayoría”
En su aclaración, el actor de “Duna” fue tajante al separar la pasión deportiva del contexto político actual. “Quiero compartir este vídeo para aclarar lo que dije en la entrevista y lo que nunca he dicho y nunca diría”, comenzó diciendo Bardem para marcar la cancha.
El actor explicó que sus críticas previas se centraban en la figura presidencial y no en la selección ni en la gente. “Me parecía injusto que se le juzgase a la selección argentina por las actitudes del presidente de Argentina, Milei, puesto que Milei no representa ni mucho menos a la gran mayoría de argentinos”, disparó, intentando despegar el sentimiento hacia la camiseta de la gestión oficial.
Incluso, justificó por qué el alineamiento político internacional pudo haber influido en la percepción del equipo: “Decía que me parece injusto que debido a las actitudes de Milei, del apoyo incondicional y a veces muy orgulloso del que se ha demostrado es un criminal de guerra, Netanyahu, haría que mucha gente apoyase al equipo contrario”. Según el actor, esto sucede “independientemente de la calidad indiscutible del fútbol argentino”.
Argentina como “inspiración” en Derechos Humanos
Para terminar de sellar la paz, Bardem recurrió a los lazos históricos y sociales. Destacó especialmente el proceso de Justicia en Argentina, un tema sensible donde puso al país como ejemplo frente a la propia España. “Argentina es una inspiración para mucha gente en mi país por el proceso que se ha hecho de reparación para traer justicia a las víctimas de la dictadura militar. Un proceso que en mi país no se ha hecho, desgraciadamente”, sentenció con admiración.
En el plano artístico, donde Bardem compartió proyectos con innumerables colegas de nuestro país, también hubo flores: “Yo por Argentina no tengo más que mucho cariño, respeto, gratitud y admiración en el aspecto cultural, cinematográfico y actoral”.
Una hermandad que va más allá de la pantalla
Para cerrar, el actor enfatizó su vínculo personal con los argentinos, mencionando a la “cantidad de personas tan importantes en mi vida de origen argentino que viven allí o que viven también en España, que significan tanto para mí a todos los niveles”. Se refirió a ellos como gente a la que “admiro, respeto y quiero muchísimo”.
Finalmente, negó rotundamente haber tildado al país de discriminador: “Lo que nunca he dicho y nunca diría es si Argentina es un país xenófobo o racista… eso nunca ha salido de mi boca y nunca saldrá”.
Con este mensaje de casi tres minutos, el artista buscó contener el “hate” en redes sociales y salvar una reputación que, tras la efervescencia mundialista, había quedado bajo la lupa en estas latitudes.

