Los gremios docentes bonaerenses aseguraron que el paro realizado este martes tuvo un 95% de adhesión en toda la provincia de Buenos Aires, en lo que representó un fuerte mensaje político hacia el gobernador Axel Kicillof en medio del conflicto por la falta de convocatoria a una nueva negociación paritaria. La medida fue impulsada por SUTEBA, FEB, UDOCBA y AMET y marcó el primer paro generalizado del sector dirigido directamente a reclamar respuestas de la administración provincial.
La protesta dejó sin clases a millones de alumnos de escuelas públicas y se produjo luego de que las negociaciones salariales quedaran estancadas. Si bien el Gobierno bonaerense recibió a los gremios durante junio, en las reuniones no presentó una oferta de recomposición salarial y, desde entonces, no volvió a convocar a los sindicatos, situación que derivó en la medida de fuerza.
Desde SUTEBA sostuvieron que el paro alcanzó un 95% de adhesión y estuvo acompañado por distintas actividades en todo el territorio bonaerense, entre ellas clases públicas, semaforazos, volanteadas, “trenazos” y presentaciones en Jefaturas Distritales, Consejos Escolares y Concejos Deliberantes para visibilizar los reclamos del sector.
La secretaria general del gremio, María Laura Torre, explicó que la protesta tuvo dos ejes centrales. “Por un lado, el reclamo al Gobierno de la provincia de Buenos Aires por la apertura de la paritaria y de la discusión salarial. Por el otro, decir basta de violencia. La escuela debe seguir siendo el lugar donde los alumnos van a aprender y los docentes vamos a enseñar”, expresó.
Respecto al incremento de los episodios de agresiones dentro de las escuelas, la dirigente advirtió que “han sucedido situaciones de violencia física hacia docentes que vienen in crescendo. Hasta acá llegamos, basta, necesitamos una respuesta de toda la sociedad. No existe la violencia escolar. Existe la violencia en la sociedad que explota adentro de la escuela”, afirmó.
En materia salarial, los sindicatos insistieron en la necesidad de una recomposición de los ingresos y, aunque reconocieron el impacto del recorte de fondos nacionales sobre las cuentas provinciales, reclamaron una respuesta de la administración bonaerense. “En un contexto de desfinanciamiento brutal del Gobierno nacional hacia la provincia de Buenos Aires, nosotros le decimos al Gobierno provincial que necesitamos una recomposición salarial, porque este ahogo lo sufrimos cada trabajadora y cada trabajador de la educación”, sostuvo Torre. De esta manera, el conflicto docente abrió un nuevo foco de tensión para la gestión de Kicillof, que enfrenta el primer paro del sector motivado por reclamos dirigidos específicamente a su política salarial y laboral.

