A casi nueve años de la desaparición y el crimen de Johana Ramallo, una declaración realizada en pleno juicio abrió una nueva línea de investigación que podría aportar datos clave para esclarecer uno de los casos más conmocionantes de la región.
Durante una audiencia ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°2 de La Plata, Javier Novarini aseguró que posee fotografías y videos que, según afirmó, podrían tener relación con la desaparición de la joven. Tras escuchar su testimonio, los jueces ordenaron el secuestro y la preservación de los dispositivos electrónicos mencionados para que sean sometidos a pericias técnicas.
El hombre también fue convocado a una futura audiencia para ampliar su declaración y brindar mayores precisiones sobre el origen y contenido del material.
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Según relató ante los magistrados, los archivos fueron hallados en un teléfono celular que pertenecía a una amiga de Johana y que habría quedado olvidado años atrás en uno de sus vehículos. Al revisar el dispositivo, dijo haber encontrado imágenes que decidió conservar. Entre ellas, mencionó fotografías de una camioneta blanca, armas de fuego, drogas y registros tomados en sectores ribereños como Punta Lara y Palo Blanco.
Uno de los puntos más sensibles de su exposición fue la explicación sobre por qué nunca había entregado ese material a la Justicia. Novarini sostuvo que recibió recomendaciones para esperar el inicio del debate oral, ya que hacerlo antes podría interpretarse como una validación de las acusaciones que durante años recayeron sobre él.
En ese contexto, también recordó una conversación que mantuvo con la propietaria del celular. Según contó, la mujer le relató que ella y Johana se encontraban juntas cuando una camioneta blanca se acercó y varias personas descendieron mostrando una piedra de droga. De acuerdo con ese relato, la amiga decidió no subir al vehículo por temor, mientras que Johana sí lo hizo. “Nunca más la vio”, declaró el testigo.
La aparición de esta información generó expectativa entre los familiares de la víctima y las partes involucradas en el proceso, ya que podría aportar nuevos elementos para reconstruir las horas previas a la desaparición.
Novarini es una figura conocida dentro del expediente. Durante años fue señalado por Marta Ramallo, madre de Johana, quien lo vinculó al entorno de consumo problemático de drogas que atravesaba su hija antes de desaparecer. Sin embargo, el hombre rechazó reiteradamente esas acusaciones y aseguró no tener relación con actividades vinculadas al narcotráfico, la explotación sexual o el proxenetismo.
Johana Ramallo fue vista por última vez el 26 de julio de 2017 en La Plata. Más de un año después, restos de su cuerpo fueron encontrados en las costas de Berisso y posteriormente identificados. Aunque la investigación logró avanzar sobre una presunta estructura dedicada a la explotación sexual y la venta de drogas en la denominada “zona roja” platense, todavía no se determinó quién fue el autor material del femicidio.
Ahora, el contenido de los dispositivos aportados por el testigo podría transformarse en una pieza central para intentar responder interrogantes que permanecen abiertos desde hace casi una década.

