Bolivia vive horas críticas. Lo que comenzó como reclamos sectoriales ha escalado a una crisis institucional que mantiene los accesos a la ciudad de La Paz completamente cerrados. Según el análisis de Nuria González Rouco, esta situación responde a una combinación de factores económicos, el giro ideológico del gobierno de Rodrigo Paz y la persecución judicial contra Evo Morales.
“No es una situación nueva y esto responde a varios factores”, señaló la analista, destacando que el conflicto actual lleva aproximadamente 20 días de bloqueos. El punto de quiebre fue la llegada de Paz al poder en noviembre pasado, con una agenda “completamente distinta de la que tenía Evo Morales”, tras un balotaje inesperado y una fractura interna en el Movimiento al Socialismo (MAS) que dejó a gran parte de la población sin representación en el Congreso.
El fin de los aumentos y la escalada inflacionaria
Uno de los motores de la protesta fue la ruptura de una tradición laboral arraigada. “Los bolivianos durante todos estos años recibieron un aumento de sueldo el primero de mayo, este año no lo hubo”, explicó González Rouco. El gobierno justificó la medida alegando que ya se otorgó un 20% en enero y que “el gobierno no tiene plata”, frase que disparó las movilizaciones de docentes y trabajadores de la salud.
A esto se suma un fenómeno inédito para la economía boliviana: la inflación. “Bolivia tiene habitualmente entre un 2 y un 3% de inflación anual. Imagínense que pasar de un 2 o un 3% a un 14% generó obviamente que muchos tuvieran problemas para poder llegar a fin de mes”, detalló la analista, subrayando que muchos ciudadanos están hoy en “situación de subsistencia”.
Recursos naturales y “gasolina basura”
El eje central del descontento radica en un paquete de 10 leyes que buscan modificar aspectos puntuales de la Constitución para abrir el sector de recursos naturales (gas, litio y oro) a la inversión privada. “Lo que buscan es darle apertura a inversiones, que se saque ese control estatal completo que tiene hoy según la Constitución boliviana y se permita a los privados poder ingresar y poder tener regalías”, afirmó González Rouco.
La crisis se agrava por el desabastecimiento de combustible. Al no poder autoabastecerse, Bolivia depende de importaciones cada vez más caras por el contexto internacional. Para estirar las reservas, se ha recurrido a mezclas de baja calidad. “Empiezan entre comillas a cortar el petróleo, la gasolina, para que dure más. Eso genera problemas con el transporte porque les revienta los motores. La ‘gasolina basura’, como le dicen ellos, ha reventado sus autos”, precisó la licenciada.
El factor Evo Morales y la interna oficialista
El panorama político se tensó aún más con la orden de detención contra Evo Morales por una causa de presunta trata de personas del año 2016. Mientras la justicia lo declara en rebeldía, Morales denuncia que es una “causa armada” por el actual gobierno para proscribirlo.
“Los que están en la calle son seguidores de Evo Morales que lo único que están pidiendo es la renuncia del gobierno”, indicó González Rouco, citando la postura oficial que asegura no tener interlocutores para negociar.
Finalmente, la analista advirtió sobre una “interna feroz” dentro del Ejecutivo entre el presidente Rodrigo Paz y su vicepresidente, Edmundo Lara, quienes “se están matando directamente” a solo seis meses de haber asumido el cargo, sumando un elemento de inestabilidad adicional a un país que clama por soluciones urgentes.

