En un contexto donde la educación pública atraviesa una de sus crisis financieras más profundas, la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) ha decidido apostar a la ciencia para resolver un problema de caja. Entre facturas de electricidad que asfixian los presupuestos y recortes en áreas clave, avanza la construcción de un parque solar que promete transformar a la institución en una de las pocas de Latinoamérica con autoabastecimiento energético.
En diálogo con INFOCIELO PLAY, Marcos Actis, decano de la Facultad de Ingeniería sostiene “el que administra una facultad tiene que procurar que lo que sale sea igual a lo que entra”, define con crudeza. En medio de lo que describe como “administrar miseria”, las facultades han tenido que recortar gastos que antes eran cotidianos: “Se recortan el pago de congresos, la ayuda a viajes de estudio, se trata de mantener todo lo que funciona”. Sin embargo, hay costos fijos que no perdonan, y la luz es el principal de ellos.
El peso de los 100 medidores
La magnitud del gasto eléctrico en la UNLP es difícil de dimensionar sin ver los números. “Tenés que pagar un promedio de 35 millones solo de luz todos los meses”, explica Actis sobre la realidad de su facultad, contrastándola con los ingresos que perciben, “nosotros recibimos 40 millones de pesos por mes para todo concepto, y tenemos un promedio de costos de 60 o 70 millones”.
Para cubrir ese bache, la universidad no solo depende de programas de compensación estatales, sino de su propia vinculación con el medio productivo. “Brindamos servicios de transferencia eso nos permite cubrir las cosas que no podemos cubrir con el Tesoro Nacional que son la luz, la limpieza y cosas que tienen que cubrirse del Estado”, afirma el decano, subrayando que incluso mantener la higiene mínima y comprar papel higiénico es hoy un desafío vital.
Un parque de 20.000 paneles
La solución estratégica a este estrangulamiento financiero nació de una previsión política años atrás. Según relata Actis, la idea surgió cuando Fernando Tauber le planteó: “Marcos, tenemos que generar nuestra energía porque va a venir el gobierno de Macri y va a empezar a aumentar la luz”. Tras explorar opciones como la biomasa —descartada por riesgos de suministro—, se optó por la energía fotovoltaica.
El proyecto consiste en un parque solar de “10 hectáreas de paneles y 20.000 paneles solares” ubicado en la zona de Vieytes (Bavio). No se trata de una conexión directa a los edificios universitarios, sino de una inyección de energía a la red general. “Nosotros por ahí no vamos a consumir de ese parque porque eso se va a consumir más que todo en Magdalena, yo te doy tanto y te consumo tanto”, detalla Actis, aclarando que la universidad tiene “100 medidores de luz” repartidos en facultades, laboratorios del CONICET y hasta en un hangar del aeropuerto.
El futuro: De la factura al presupuesto
Aunque la universidad no dejará de pagar facturas por completo debido a costos de transporte y acuerdos con la distribuidora, el alivio será drástico. “No vamos a pagar 35, pero seguro pagaremos 10”, estima el decano. La obra ya está en marcha: “Llegaron las cosas hace poquito, se están empezando a colocar y Edelap está haciendo la línea de alta tensión para conectarse a la ruta 36”.
El objetivo final trasciende lo económico. Con el parque funcionando, la UNLP busca reinvertir esos fondos en su misión académica. “Espero que el año que viene este monto que pagamos de luz lo podamos destinar a hacer otras cosas”, se ilusiona Actis. De cumplirse los plazos, la universidad platense se consolidará como un modelo a seguir, demostrando que la soberanía científica es, al fin y al cabo, la mejor herramienta contra la crisis.

