Mientras Manuel Adorni sigue empantanado en la causa por investigación de enriquecimiento ilícito (con una casa en el country Indio Cuá, una pileta, una cascada y 245.000 dólares en refacciones que todavía no terminó de explicarle a nadie), su esposa salió a hacer lo suyo desde las redes sociales. Y lo hizo con el toque filosófico que suele caracterizar a toda buena “coach ontológica” que se precie de serlo.
Bettina Angeletti, la “coach de vida” que comparte hogar y escándalo con el jefe de Gabinete de Javier Milei, publicó el miércoles a las 17 horas un extenso mensaje en su cuenta de Instagram que encendió todas las alarmas del periodismo político.
El timing, claro, no fue casual: apenas un par días después de que se conocieran los detalles de las lujosas obras en la propiedad que el matrimonio aún no declaró.
El arranque del posteo fue elocuente: “Para avanzar, siempre hay que dejar algo atrás”. La frase, en otro contexto, sería material de calendario motivacional. En este, sonó a algo bastante más concreto. ¿Lo deja o el dimite?
La coach le pone letra al momento: ¿Rompen o renuncia?
Angeletti siguió desgranando su filosofía de vida (o, según algunas lecturas, la situación doméstica entre él y su ¿ex?) con una reflexión sobre las etapas que se superan:
“No porque esté mal ni porque haya sido un error, sino porque ya cumplió su misión”. Hay que reconocerle la cintura narrativa. Pocas veces una descripción sobre un cargo en el Estado sonó tan poética.
El posteo continuó con una apelación a las “versiones nuestras que fueron necesarias para llegar hasta acá”, aunque aclaró (con la precisión quirúrgica de quien sabe bien lo que dice) que “no todo lo que nos trajo a este punto es lo que nos va a llevar al siguiente”. Metáfora pura. O quizás no tanto.
Soltar, crecer, irse
El mensaje no aflojó. La esposa del funcionario que Milei defiende a capa y espada (y que le costó un “ni en pedo se va” al presidente) cerró su reflexión hablando directamente de despedidas: “Crecer implica reconocer cuándo algo quedó chico y aceptar que evolucionar también es despedirse. Soltar no es perder, es habilitar espacio para lo nuevo”.
Para rematar, Angeletti sentenció que “cada elección abre posibilidades, pero también cierra otras”. Una verdad universal que, en el contexto de su marido siendo investigado por la Justicia federal, adquiere una densidad que ningún coach hubiera podido planificar mejor.
El trasfondo del posteo no puede soslayar al contratista Matías Tabar, quien declaró ante el fiscal Gerardo Pollicita haber cobrado 245.000 dólares en efectivo por las reformas en la casa del funcionario, un número que más que duplica el valor de compra de la propiedad.
Adorni todavía no presentó su declaración jurada, pese a la presión incluso de aliados como Patricia Bullrich.
Milei blindó a su jefe de Gabinete. Bettina Angeletti habló de soltar. El país toma nota. No entiende del todo…y tambalea.

