El Pincha comenzó el partido buscando ser protagonista. Presionó bien arriba al Mengão, le quitó la pelota y merodeó el área defendida por Agustín Rossi. No logró profundidad pero sí una presencia que por momentos abrumó a la visita y que entusiasmó a los hinchas que coparon el Estadio de UNO.
Sin embargo, propio de este equipo lleno de grandes individualidades, el Mengão necesitó poco para ponerse en ventaja. Con el correr de los minutos, el equipo de Medina se vino a menos, perdió la posesión y Flamengo no lo perdonó. Con una gran individualidad de Bruno Enrique y la llegada goleadora de Luiz Araújo, se puso en ventaja casi sin despeinarse.
El inicio del complemento tuvo casi el mismo desarrollo, salvo que en esta oportunidad apareció un factor clave que lo cambió todo: Fernando Muslera. Como en la primera mitad, el Pincha comenzó mejor y yendo en búsqueda del empate, pero quedó mal parado y el Fla tuvo el segundo.

Esta vez, el arquero uruguayo se lució con una doble salvada espectacular y le dio vida al equipo, que rápidamente tuvo reacción. El Pincha salió de contra y encontró en Carrillo el gol del empate, que hizo delirar a todo el Estadio. Una jugada extraña en la que el goleador terminó dentro del arco y arremetiendo contra el arquero Rossi.
Tras esa jugada el partido se tornó de ida y vuelta. Los cambios rompieron el mediocampo y las luces estuvieron puestas en las áreas, donde uno y otro intentaron marcar la diferencia. Sin embargo, ese momento no llegó y finalmente repartieron puntos en el primer cruce entre sí de la fase de grupos de la Copa Libertadores.
Estudiantes fue mejor. Manejó más la pelota, se hizo cargo del partido e incomodó en todo momento a la visita. Mereció más que un empate, pero se enfrentó a un equipo que con poco y grandes individualidades, logra generar mucho daño. El empate no termina siendo un mal resultado, teniendo en cuenta, además, la forma y la actitud del equipo, que fue al frente y peleó de igual a igual con el campeón vigente.

