Gimnasia viene teniendo una temporada bastante particular, el Lobo no fue un equipo confiable durante el año, pero supo hacerse fuerte en los momentos claves y ahora, con confianza comenzó a mejorar aspectos que complicaron al equipo.
Una de las falencias del conjunto albiazul en la temporada eran los goles en contra, en el desarrollo del torneo solamente había podido finalizar el partido con arco en cero ante Estudiantes y Gimnasia de Mendoza, después le habían convertido en todos los encuentros. Supo acumular dos vallas invictas en 13 partidos y hasta Camioneros, equipo de la B Metro el convirtió por Copa Argentina.
El problema no era solamente en el arco tripero, sino de toda el equipo, ya que justamente el puesto fue cambiando a lo largo del campeonato, por lesión Insfrán salió, lo mismo que Kadijevic y hasta el tercer arquero, Cabrera, tuvo su chance.
Pero acomodado el equipo, la tendencia cambió y el equipo de Ariel Pereyra en su interinato pudo cortar con la sangría de goles recibidos a punto de llevar tres vallas invictas consecutivas, ante Estudiantes de Río Cuarto, Acassuso por Copa Argentina y Belgrano en Córdoba.
De esta manera, el equipo pudo mejorar la solvencia defensiva, pese a los cambios que se dieron en defensa donde fueron rotando por lesión o suspensión: Gonzalo Errecalde, Renzo Giampaoli y Germán Conti.

Además de mantener vallas invictas el Lobo pudo cortar con la cantidad de goles recibidos, ya que solamente recibió dos tantos en los últimos cinco encuentros disputados, ante Camioneros y Sarmiento de Junín.
De esta manera el equipo del Pereyra pudo resolver una problemática que tenía el equipo tripero y reducir la cantidad de goles recibidos, lo que le permitió clasificar una fecha antes del cierre de la etapa regular a los play off del Apertura y también ya estar clasificado a los octavos de final de la Copa Argentina.

