El panorama para las perfumerías argentinas es complejo, en tiempo récord quedaron sumergidos en crisis. Julio Vázquez, presidente de la Cámara de Perfumerías de la República Argentina, en una entrevista en “palabras más, palabras menos” de LA CIELO FM 103.5 trazó un mapa desolador sobre la actualidad del sector, donde la caída de ventas y la competencia desleal han diezmado el parque de comercios. Según reveló el dirigente, el universo de locales “estaba dando vuelta en 4500 perfumerías” y el último censo arrojó apenas 3780, lo que implica que cerca de “700 más o menos” debieron bajar sus persianas definitivamente.
El riesgo invisible: ANMAT y los productos sin rastro
Uno de los puntos más críticos de la denuncia de Vázquez no es solo económico, sino sanitario. El dirigente alertó sobre una nueva normativa que permite el ingreso de mercadería sin los controles habituales. “Se hizo una norma en Argentina que todo lo que está autorizado en el país de origen entra sin pasar por ANMAT para su venta directa”, explicó, señalando que esto genera “un montón de inconvenientes” en la trazabilidad de lo que el consumidor se aplica en el cuerpo.
La problemática se agrava en productos sensibles como maquillajes o pegamentos de pestañas que, al no tener certificación, “te puede generar algún tipo de reacción alérgica”. Vázquez fue contundente al comparar la industria nacional con la importación desregulada, mientras el producto local debe tener un código QR y número de certificado que “todo eso sale plata”, lo que viene de afuera no lo tiene. “Estos productos que entran así no tienen ese control de calidad y andá a reclamarle a Magoya después”, sentenció.
La runfla del e-commerce y el ahogo impositivo
El sector también enfrenta una transformación digital que Vázquez describe como hostil para el pequeño comerciante. “Vender por e-commerce es muy difícil, es una runfla de plata dando vuelta por todos lados”, afirmó, detallando los costos logísticos y las devoluciones que minan la rentabilidad. A esto se suma lo que definió como una “presión tributaria de la provincia de Buenos Aires que es terrible” y tasas municipales “carísimas” que terminan por asfixiar al rubro.
Incluso el cierre de un negocio se ha vuelto un lujo inalcanzable. “La plata que tenés que poner para cerrar es imposible, nadie te dice ah no, vos si vas a cerrar bueno te saco esto”, lamentó, subrayando que las deudas acumuladas persiguen al comerciante incluso después de quebrar.
La paradoja del respaldo político
A pesar de haber tenido que cerrar una de sus dos perfumerías para “estar mejor que el resto”, Vázquez mantiene una postura política firme que lo diferencia de otros referentes sectoriales. Aunque reconoce que como presidente de la cámara debería ser “más imparcial”, en su faceta privada no dudó “en mi faz personal digo este es el camino, no es el anterior ni es el que quieren imponer”.
Para el dirigente, la clave reside en la adaptación a la “transición que estamos viviendo”, que calificó de “muy rápida”. Su mirada, aunque personal, refleja la contradicción de un sector que se desangra en números pero que, en la voz de su representante, elige apostar por el rumbo actual “cuando le tenemos que prestar atención al gobierno de turno le tenemos que prestar atención a dónde van a ir, si lo hacés, podés entenderlos y seguir funcionando”. Mientras tanto, el mostrador de la perfumería tradicional sigue esperando que la “merma en la venta” encuentre, finalmente, un piso.

