El clima de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) está atravesado por un cuatrimestre de cursadas entre paros docentes, clases públicas y la incertidumbre económica. Una de sus protagonistas, Eugenia Sala, presidenta de la Federación Universitaria de La Plata, habló sobre la situación de los estudiantes en “Palabras más, palabras menos” de La Cielo FM 103.5
Sala bajo la conducción de los estudiantes platenses sostiene que las universidades están viviendo una “situación de profunda crisis”. Para los miles de estudiantes que llegan diariamente desde el conurbano o los barrios periféricos, la universidad se ha vuelto un territorio de obstáculos.
Según Sala, desde la asunción del nuevo Gobierno Nacional, las condiciones de vida se han deteriorado rápidamente: “los estudiantes universitarios perdimos becas fundamentales como la beca Progresar y la Manuel Belgrano; y cuando digo perdimos no me refiero a que hayan desaparecido, sino que están congeladas en su monto y vaciadas”. La dirigente explica que el endurecimiento de los requisitos académicos y socioeconómicos ha vuelto estas ayudas, antes masivas, en algo “muy difícil de obtener”.
El drama del transporte y la tregua provincial
El foco de conflicto más reciente se centró en el transporte, un servicio vital para un sujeto que, en palabras de Sala, está “muy precarizado” y que a menudo debe sostener “uno o dos trabajos para poder sostener sus estudios”. Con el boleto mínimo rozando los 1000 pesos y alquileres en alza, la noticia de que el Ministerio de Transporte bonaerense podría recortar los viajes subsidiados encendió las alarmas.
“La semana pasada e incluso la anterior nos vimos muy afectados tanto de llegar a nuestros trabajos y a nuestras casas como a nada más y nada menos que la universidad a cursar”, relata Sala, atribuyendo esta situación a la “asfixia presupuestaria brutal” que el gobierno de Javier Milei ejerce sobre las provincias. Sin embargo, tras intensas jornadas de negociación, la FULP logró una victoria parcial: “Felizmente ayer pudimos lograr que se sostengan los 45 viajes, a partir de la semana que viene vamos a recibir los 45 viajes que es lo que corresponden”.
Este subsidio, que se acredita mensualmente en la tarjeta SUBE tras validar la regularidad académica, representa para muchos la única diferencia entre seguir cursando o abandonar. Para Sala, la posibilidad de diálogo con la gestión provincial marca un contraste nítido con la administración nacional, a la que acusa de no abrir “ningún tipo de canal de diálogo y de discusión”.
Enseñar “como se puede”
Mientras el conflicto por el transporte parece encontrar un alivio temporal, el corazón de la universidad —el dictado de clases— sigue herido. “Estamos teniendo clases como se puede porque la universidad, la verdad, es que no está funcionando así como viene funcionando”, confiesa la presidenta de la FULP.
La descripción de la realidad docente y no docente es cruda. Sala denuncia que los trabajadores que garantizan la excelencia académica “están cobrando 250.000 pesos”, mientras que el presupuesto universitario general se encuentra congelado desde hace nueve meses. “Nuestros docentes están laburando como si hace siete meses no cobraran”, enfatiza, justificando las medidas de fuerza y las jornadas de visibilización en las calles.
Un conflicto que llega a la Justicia
La crisis ha escalado al punto de que los tribunales deben recordar al Ejecutivo sus obligaciones legales. Ante la negativa de enviar fondos estipulados por ley, Sala califica de “insólito” que la justicia tenga que intervenir: “Che cumplí, es una ley; así funciona un estado en donde se respeta justamente el principio de división de poderes”.
Hacia el final de la jornada, el panorama sigue siendo incierto. Entre el alivio por haber salvado el boleto estudiantil y el peso de un presupuesto que no llega, la universidad pública sobrevive en la resistencia. Como resume Sala: “Estamos en una situación crítica”. La pregunta que flota en el aire de La Plata es cuánto tiempo más se podrá sostener la educación pública bajo estas condiciones.

