El fuerte aumento del precio internacional de la plata comenzó a sentirse con fuerza en los comercios especializados y obliga a repensar estrategias en un contexto de consumo en baja. En La Plata, joyerías y locales de accesorios atraviesan semanas complejas, marcadas por la incertidumbre, la suba de costos y la necesidad de adaptarse a un escenario económico que excede largamente las fronteras del país.
“Es un bajón lo que está pasando, sinceramente”, resumió Marianela, dueña de Corazones Accesorios, un emprendimiento con más de 16 años de trayectoria, en diálogo con VERANO EN LA CIELO. Diseñadora de joyas y con experiencia atravesando distintos ciclos económicos, explica que el incremento del valor del metal precioso impacta de lleno en la actividad cotidiana. “Lo que subió es el valor del gramo y eso hay que multiplicarlo por el dólar. Hay que rezar que no se escape, porque si aumenta más, todo va a estar más caro”, advirtió.
La suba fue abrupta y dejó poco margen de reacción. “Pasó más o menos de 3,6 a 7 dólares el gramo. Más del doble. Es impresionante lo que está pasando”, detalla. En la mayoría de los proveedores, especialmente en la tradicional calle Libertad, la plata se comercializa por peso. “La pieza se pesa en una balanza y se multiplica por el valor del gramo, que siempre está en dólares”, explica, y remarcó que el impacto es generalizado: “No es algo que me pase solo a mí, sino a todas las joyerías. Se vive una situación muy difícil”.
Lejos de atribuir el fenómeno únicamente a la realidad local, la comerciante lo enmarca en un contexto internacional. “Es el reflejo de lo que está pasando globalmente. La economía se está yendo en todos lados, no es solo la Argentina”, sostuvo. Incluso señala que la plata volvió a posicionarse como refugio de valor: “Hoy la plata le ganó al oro. Cuando las monedas pierden credibilidad, se vuelve a ahorrar en metales”.
Este escenario también modifica los hábitos de consumo. “Antes, mal que mal, cada uno alguna cosita tenía. Ahora va a ser algo mucho más exclusivo”, señaló. La compra de joyas de plata queda cada vez más asociada a momentos puntuales. “La gente va a comprar más en fechas específicas como San Valentín, el Día de la Madre o Navidad, y en cuotas, seguro”, agregó, al tiempo que reconoce que las promociones bancarias ya no generan el impacto de otros años: “Las promos están, pero el consumo general bajó y ya no marcan la diferencia”.
Del impacto global a la vidriera local
Para sostener la actividad, los comercios ensayan distintas estrategias. En el caso de Corazones Accesorios, la readaptación incluye liquidar stock y ampliar la oferta de materiales alternativos. “Abrí el local yo sola, casi vendiendo al costo, para sacarme un poco de encima el stock”, contó, y detalla algunos valores actuales: “Hoy una pulsera de plata fina pesa 1,1 gramos y sale 22 mil pesos; un par de argollitas con brillitos, 25 mil, y pagando en efectivo hay un 25% de descuento”.
La brecha con otros materiales es notoria. “En acero quirúrgico tengo pares de aros desde 3 mil pesos”, ejemplificó, y anticipó que ese segmento va a crecer. “Va a haber que traer más modelos de acero, más cosas de acero”, dice, aunque reconoce que la plata sigue siendo el material elegido por muchas clientas: “Las volví fanáticas de la plata”.
Además, el local apuesta a generar comunidad y movimiento con propuestas que van más allá de la venta tradicional. “Una vez por mes hacemos las piercing party, viene una profesional a perforar y se arma una movida muy linda”, destacó. A eso se suma una línea de ropa interior y conjuntos accesibles como alternativa para regalos. “Los conjuntos tienen buen precio y ahora que se viene San Valentín es una linda opción”, señaló.
En cuanto a las tendencias, también hay cambios. “Se están usando muchísimos anillos de plata lisa, grandes, con formas irregulares. Antes todo tenía brillo, ahora no”, explicó. Aunque advierte: “Grandote igual a más caro, y esas cosas son las que más van a notar la diferencia”.
La preocupación, sin embargo, persiste. “El consumo ya venía bajando y que pase esto ahora es como la frutilla del postre”, resumió. En ese marco, la consigna es clara: “Toca reinventarse”, mientras comerciantes y clientes intentan acomodarse a una economía donde la plata vuelve a brillar, pero cada vez resulta menos accesible.

