El Sistema Riachuelo es una mega obra de ampliación del sistema troncal de cloacas del conurbano bonaerense y de Capital Federal que beneficiaría a más de cuatro millones de personas e incorporaría a 1.5 millones de vecinos a la red cloacal. Ayer, el jefe de Gabinete de la Nación, Santiago Cafiero, y la presidenta de AySA, Malena Galmarini, recorrieron la obra, denunciaron su paralización durante el último gobierno y dieron un espaldarazo a su continuidad.
Consta de 46 kilómetros de túneles divididos en tres fases con los que se pretende optimizar el transporte de efluentes en el área metropolitana. Financiada en un 80% por el Banco Mundial, la obra requiere de una inversión total de 1.200 millones de dólares.
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De las tres fases, la 1 y la 3 están en proceso de finalización, mientras que la 2 es la que, según los funcionarios del nuevo gobierno, la administración de Mauricio Macri paralizó. La primera, denominada “Colector Margen Izquierda”, es la encargada de transportar los efluentes provenientes de la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires y parte del conurbano; y la tercera, la “Planta de Tratamiento Riachuelo”, está ubicada en la localidad de Dock Sud y será la encargada de realizar el proceso de tratamiento físico de los efluentes cloacales.
Dicha planta tiene una capacidad de tratamiento de más de dos millones de metros cúbicos diarios que luego serán trasladados al “Emisario Planta Riachuelo”, la fase encargada de la adecuada disposición de los efluentes tratados en el Río de La Plata. En esta etapa ya finalizaron los 12 kilómetros de túnel bajo el lecho del Río y resta la construcción de 35 caños difusores que se ubicarán en los últimos 1.500 metros del túnel.
La fase 2, apenas construida en un 20%, es el “Desvío Colector Baja Costanera”, cuya función es la de transportar los aportes del Colector Margen Izquierda hasta la Planta de Tratamiento Riachuelo. Durante la recorrida, de la que también fueron parte el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, y el titular de la Autoridad Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR), Martín Sabbatella, los funcionarios se comprometieron a poner en marcha lo que resta de la obra.
Para lograr la construcción del Desvío, se puso en marcha la construcción de un túnel que tendrá una longitud de 5.200 metros y que se ubicará a una profundidad variable de entre 24 y 34 metros.
En ese sentido, que Cafiero haya sido parte de la visita significó un importante gesto para ejecutar el plan del que AySA es rersponsable. “Se ralentizó durante estos últimos cuatro años, pero es nuestra prioridad volver a ponerla en marcha”, dijo el jefe de Gabinete. “Buscamos cambiarle la calidad de vida a millones de argentinos con esta obra que impacta en el conurbano y en la Ciudad de Buenos Aires”, añadió.
Por su parte, Galmarini también criticó la ralentización de la obra y afirmó que “hay que hacer una fuerte inversión” porque “no sólo es para los que estamos sino para los que vendrán, ya que es intergeneracional”. Además, hizo hincapié en “el impacto social con financiamiento del Estado e internacional” y la calificó como “un ejemplo en el mundo”.
La recorrida por la obra fue comandada por la directora de la obra Sistema Riachuelo, Marcela Álvarez. Galmarini destacó que una mujer esté al frente de la dirección de un trabajo de tamaña envergadura y destacó que entre los 1.500 trabajadores habrá “muchas mujeres”.
Por último, Katopodis remarcó que la puesta en marcha de la obra “es un respaldo a la política de inclusión y equidad que viene llevando adelante el gobierno de Alberto Fernández” y destacó la importancia de que “las inversiones se hagan realidad junto con un Estado presente”.
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