Siendo inocentes podría pensarse que quien escribió ese papel con recomendaciones de como responder ante participaciones radiales a funcionarios, buscaba unicamente navegar por las aguas de la comunicación política. Sin embargo la realidad es que el punteo del Ministerio de Economía, diseñado para guiar a los funcionarios en sus entrevistas, revela una hipocresía flagrante.
En lugar de fomentar la autenticidad y la transparencia, estas recomendaciones parecen extraídas de un manual de manipulación. Se hace difícil no compararlas con las técnicas utilizadas por Joseph Goebbels, el infame ministro de propaganda nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
En política, la habilidad para comunicar efectivamente es tan crucial como las políticas mismas. Esta filtración de un supuesto documento del Ministerio de Economía con recomendaciones para funcionarios que participan en programas de radio, particularmente Radio Rivadavia ofrece una ventana fascinante a las estrategias de comunicación gubernamentales.
LA HIPÓCRITA COMUNICACIÓN POLÍTICA
El documento se divide en dos secciones: forma y fondo. La sección de forma aconseja evitar muletillas y favorecer el silencio reflexivo. Sugiere ‘moderar la sinceridad’ y adoptar una perspectiva colectiva, utilizando “nosotros” en lugar de “yo”.
Además, recomienda respuestas cortas y contundentes para facilitar su uso en redes sociales y aconseja variar el tono de voz para enfatizar puntos clave, como la indignación ante críticas de gestiones anteriores.
En cuanto al fondo, el documento insta a los funcionarios a hablar de la “herencia energética” y el supuesto descalabro dejado por administraciones previas. Se enfatiza la importancia de no profundizar en temas sensibles como la crisis energética reciente, atribuyendo cualquier fallo a la “pesada herencia”. Se destaca la rápida resolución de restricciones gracias a la importación de gas de Brasil, presentándolo como un “triunfo gubernamental”.
Este punteo revela una estrategia de comunicación cuidadosamente orquestada, diseñada para navegar por las siempre amables requisitorias de medios afines como Radio Rivadavia.
El mencionado Goebbels, maestro de la desinformación hitleriana, entendía que la comunicación política no se trataba de la verdad, sino de la percepción.
Su estrategia consistía en repetir mentiras hasta que se convirtieran en “verdades” aceptadas por el público. De manera similar, el punteo gubernamental sugiere que los funcionarios eviten hablar desde su punto de vista y utilicen el “nosotros” como escudo. ¿No es esto una versión moderna de la propaganda?
Además deja planteados muchos interrogantes sobre la autenticidad y la transparencia. ¿Intenta esta guía ser un recurso pragmático para funcionarios inexpertos, o una herramienta para manipular la narrativa política?
FUNCIONARIOS QUE FUNCIONAN…A CONTROL REMOTO
Es cierto que algunos “inocentes” o incluso partidarios de este gobierno libertario, podrían ver estas recomendaciones como una forma de “proteger a los funcionarios de errores comunicativos”, pero la realidad indica que se trata de artimañas para esquivar la responsabilidad y moldear la percepción pública.
Deja trascender como cada movimiento comunicativo es calculado. Este punteo no es solo un conjunto de recomendaciones; es un reflejo de la manipulación inherente a la comunicación en la esfera pública, especialmente en estrategias como las que comenzó a emplear durante el macrismo su jefe de gabinete, Marcos Peña.
La manipulación no solo reside en lo que se dice, sino también en lo que se omite. El documento insta a evitar profundizar en temas incómodos, como la crisis energética. ¿No es esto una forma de distorsionar la realidad? ¿No es una negación calculada de la responsabilidad? Goebbels estaría orgulloso.
En última instancia, estas estrategias no solo son hipócritas, sino también peligrosas. Cuando los funcionarios se adhieren a guiones prediseñados en lugar de enfrentar preguntas con honestidad, terminan socavando la confianza pública. La política no debería ser un juego de sombras y espejos, sino un compromiso genuino con la verdad. Pero, al parecer, algunos prefieren seguir el camino de Goebbels en lugar de la ética.
ENTREVISTAS PRE DISEÑADAS
La próxima vez que escuchemos a un funcionario responder con evasivas, o directamente utilizando estas mentiras encubiertas habrá que recordar que la manipulación no es exclusiva de la historia pasada. Está presente en los pasillos del poder actual, disfrazada de recomendaciones bienintencionadas. Como ciudadanos, la obligación es ser críticos y exigir más que simples trucos retóricos durante las “entrevistas periodísticas”.
La verdad merece más que un punteo cínico.


