Allá lejos y hace tiempo, ir a la cancha era una actividad sumamente popular. Aun cuando el dinero no sobraba, jamás fue tema comparar una entrada para ver al equipo de tus sueños. Hoy, ir a la cancha es casi una tortura.
Conseguir que te vendan una entrada, de manera digital, claro, es casi un logro. Hay que ser socio de los clubes, tener una computadora o smartphone donde comprarla, tarjeta de crédito, debito o billetera virtual para pagarla y un buen pasar económico para costearla.
En medio de semejante nivel de complicación, la AFA dispuso un aumento en el precio de las entradas para ver futbol en todas sus categorías. En Primera División la General (antes Popular, que dé popular no le quedó ni el mote) costará 23.500 pesos, las entradas para jubilados, pensionados y damas valdrán 11.500 y las de menores de 12 años, 6.500.

Esto significa que una familia de dos adultos y dos menores de 12 años deberían gastar 60.000 pesos solo para ingresar a un estadio, siempre y cuando puedan acceder a dichos boletos.
La curiosidad del caso, además, es que la mayoría de los clubes o no vende entradas o tienen prioridad de compra los socios. Y una cuota social tiene un valor similar a la de una entrada General.
En épocas donde la AFA se regodea de conseguir grandes acuerdos publicitarios, de tener a Messi y de ser los Campeones del Mundo, los hinchas sufren cada vez más el torneo local. Con canchas con pésima infraestructura en la mayoría de los casos, arbitrajes sospechados y entradas cada vez más caras.

